Archivos mensuales: Octubre 2010

Elogio de la debilidad

Alexandre Jollien.

Editorial Océano. Barcelona, 2001.

Llama la atención el título en estas épocas donde la violencia, la agresividad y la fuerza se enseñorean, en el mundo pero, sobretodo, en nuestro país.

El autor es un filósofo que recurre a un supuesto diálogo con Sócrates y de ese modo, nos hace reflexionar en torno a que todo mundo tiene debilidades pero, mucha gente lo ignora, otros fingen no tenerlas y sólo unos cuantos las aceptan.

Parte de lo más interesante de este texto autobiográfico de sólo116 páginas, reside en que: se presentaron tantos problemas durante el parto del autor que a duras penas sobrevivió, el diagnóstico emitido fue de Parálisis cerebral bastante grave, tanto así que andando el tiempo se consideró que si le iba bien solo serviría para liar puros.

Dada la gravedad de su estado, a la cual prefiero denominar como Trastornos neuromusculares en vez de Parálisis cerebral, porque si se paraliza el cerebro: Hasta luego; repito debido la gravedad pasó 17 años en una escuela para personas con parálisis cerebral, a la cual describe como: … pretendidamente especializada.

A través de los diálogos entre Sócrates y Alexandre, se entera uno de cómo es la vida de esos seres (denominados como: minusválidos; plusválidos y a últimas fechas personas con discapacidad), que pasan cinco días internos en una escuela, extrañando a progenitores y hermanos. Vivían intensamente el presente, porque por medio de interminables rutinas, trataban de hacer lo que el resto de la gente realiza en la cotidianidad.

Enfatiza el autor, que las adversidades propiciaban la amistad entre los internos y agrega: La ternura de nuestro afecto recíproco conseguía paliar la soledad. Luchas constantes contra las burlas de los niños y por extraño que suene contra los diagnósticos médicos que a veces toman la forma de sentencias y es que como el advierte: El médico era respetado y nunca nadie cuestionaba su competencia.

Resulta dramático el relato de todos los esfuerzos que hubo de realizar para Convertirme en un bípedo de verdad. Inmenso trabajo exige tratar de controlar a esos músculos, que se mueven de forma incordinada, independiente e involuntariamente. Fue en esos primeros episodios, que se sintió muy confundido y hasta molesto pues Jean quien era un desastre total no podía caminar, ni hablar, ni tan sólo mantenerse sentado sin ayuda; se riera cuando Alexandre luchaba con todas sus fuerzas para pararse; le parecía indignante, que alguien en semejantes condiciones se burlara de algo, que jamás alcanzaría pero el enojó aumento conforme el autor lograba sostenerse en pie; fue hasta entonces cuando se dio cuenta que Jean, con su brutal carcajada celebraba el logro de Alexandre, es decir, esas risas sin palabras eran palmadas de aliento, una especie de identificación de alguien,  que aunque se sabía destinado a permanecer acostado de por vida; Alexandre comenta: … el me ha enseñado mejor que nadie el duro <oficio de hombre>.

Alexandre describe como a algunos cuidadores parecía no importarles lo que les sucediera a los internos y también relata que uno de ellos los usaba para ganarse la simpatía de la gente y … para ligarse a las chicas pues insinuaba que los quería y cuidaba mucho; a veces los llevaba al pueblo, pero no tanto para pasear como para lucirse.  Jollien se muestra contrario a la sobreprotección y afirma: La dificultad endurece, estimula y nos obliga a encontrar soluciones. Sus padres recibieron infinidad de criticas porque le permitieron hacer cosas que parecían muy arriesgadas, y que sin embargo, resultaron fundamentales para sobrevivir. Recuerda con mucho cariño a Adrien quien era algo así como El tonto del pueblo, del cual todos se aprovechaban, incluso él mismo, pero dice que la sola presencia de este joven le brindaba apoyo y protección.

Obviamente no tenía el menor conocimiento de cómo relacionarse con las personas del otro sexo, motivo por el cual su primera experiencia fue desagradable pues, al notar que una chica le trataba con mucho afecto él se desbordó a tal grado que la derribó, los otros se rieron, ella se alejó y él se sintió muy mal.

Nos comparte su paso por diferentes escuelas y cómo algunos estudiantes, por lo general los menos brillantes, le aceptaban sin reservas. En la Universidad donde creyó las cosas serían más tranquilas porque los estudiantes de filosofía hablaban de respeto, equidad e igualdad hubo problemas porque como siempre he dicho: Cualquiera hace buenos discursos, lo difícil es vivirlos.  A partir de la experiencia que tuvo con un ciego reflexionó: … proyecto sobre ese individuo diferente toda la angustia, todo el miedo por el malestar que engendra la desemejanza. Según Alexandre para el ser humano es fundamental el reconocimiento de los demás y por ello se esfuerza en entender por qué la gente se burla de él; como fruto de esa reflexión se da cuenta que es necesario aceptarse porque: … huyendo del problema uno se aísla.

Relata que Matthieu, un carpintero era un buen educador porque confiaba en que ellos podían, a su modo, resolver los problemas. Quizá me agrada el libro porque menciona cosas que hemos pregonado en el GIS como: El educador debe favorecer la autonomía del alumno. Sería necesario que los adultos, en vez de prohibir, enseñasen a mirar de una forma distinta, a comprender. El padre Morand fue otra presencia significativa pues jamás le sermoneó y dice que su muerte no le dolió porque: En mis actos, en mi manera de pensar, en mi ser está presente.

Libro para saborear de una sentada y que invita a reflexionar sobre aquellos que nos negamos en mirar.

Elogio de la debilidad

Atiendo problemáticas relacionadas con la sexualidad y el erotismo. Tengo más de 30 años de experiencia brindando terapia sexual. También doy conferencias, cursos o talleres sobre: sexualidad, erotismo, disfunciones sexuales, masculinidad, paternidad, prevención de la violencia y otros temas.

Algo sexual

Consciente de que el presente título puede prestarse a múltiples interpretaciones, lo elegí para dar una conferencia el 1 de octubre en Morelia, Mch. en el marco del XVI Congreso Internacional de Algología. Como me agrada crear expectativas jugué un poco con las palabras y adecué el prefijo Algos (dolor) para combinarlo con el término sexual; mi objetivo era señalar que incluso las personas que padecen dolor crónico conservan el erotismo y se benefician de un trato afectuoso. Igualmente traté de enfatizar que tanto el erotismo como la sexualidad no, necesariamente, incluyen el coito.

Cuando me hicieron la invitación para participar acepté de inmediato pues era una oportunidad para entrar en contacto con otro tipo de especialistas que por cierto trabajan con una gran cantidad de gente ya que 28.5 de millones de mexicanos padecen dolor crónico. (1)

Convencido de que todo mundo habla de cualquier tema pero, a la hora de explicar los significados la gente recula, acudí al Diccionario de la Real Academia Española donde dice lo siguiente respecto a dolor:

1.m Sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior.

2.m Sentimiento de pena y congoja.

En cambio la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor dice: Experiencia sensorial y emocional desagradable con daño tisular o potencial o descrito en términos de dicho daño. (2)

Armado con esto me puse a buscar artículos acerca del dolor crónico y la sexualidad o el erotismo sólo para toparme conque muy poco se ha escrito al respecto, eso en vez de vez de desilusionarme me animo para continuar porque pensé: capaz que la charla puede sensibilizar a alguien en ese ámbito.

Querámoslo o no puede parecer una verdadera irreverencia que en un Congreso sobre dolor se hable sobre el tema sexual pues se le relaciona con infinidad de situaciones entre las que destacan: diversión, placer, picardía, amor y hasta tiene un aspecto sórdido en cambio el dolor, es considerado algo muy serio y me atrevería a decir que en ocasiones hasta encomiable pues durante mucho tiempo se apreciaba a quien lo soportaba con estoicismo.

Allá por 1886 el Dr. Richard von Krafft-Ebing (1840-1902) publicó su libro Psicopatía sexual que según el autor de este escrito marca el inicio de la Sexología, pues bien ese psiquiatra forense fue el creador de dos conceptos por demás interesantes: Sadismo, después de leer algunas obras de Donatien Alphonse François de Sade (1740-1814), mejor conocido como El marqués de Sade; se dice que este personaje pasó más de la mitad de su vida en prisión, incluso estuvo recluido en la Bastilla. Prolífico escritor y pensador del cual se desconoce, por lo general, su faceta revolucionaria y anticlerical. Las siguientes palabras lo pintan de cuerpo entero y me parece que por desgracia, siguen vigentes:

La ley sólo existe para los pobres; los ricos y los poderosos la desobedecen cuando quieren, y lo hacen sin recibir castigo porque no hay juez en el mundo que no pueda comprarse por dinero.

Vale la pena que la próxima vez que lo lea ponga atención en estos menesteres porque según Xaby Lizarraga: al Marqués de Sade le quedó chica la revolución francesa. Krafft-Ebing, también habló de Masoquismo término relacionado con Leopold von Sacher Masoch (1836-1895) autor de: Venus con abrigo de pieles. Pero ni el sadismo ni el masoquismo vienen al caso pues en ambas circunstancias, el placer sexual se relaciona, necesariamente, con estímulos dolorosos, además la gente que interviene en esas prácticas lo hace de forma voluntaria; en cambio a las personas con dolor crónico no es eso lo que sucede.

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La mayoría de las investigaciones coinciden en que, el dolor y la enfermedad crónica afectan negativamente tanto las relaciones como la satisfacción sexual de los pacientes y de sus parejas. Esto significa que a causa del dolor crónico, la expresión sexual puede distorsionarse, inhibirse, sublimarse o alienarse incluso hace que algunas  personas se tornen exigentes o temerosas. La idea de que la actividad sexual causa, precipita o agrava el dolor, mueve al individuo a mostrarse reluctante a participar pues la ansiedad y la depresión suelen alterar la función sexual.

Debe quedar bien claro que el deseo y la necesidad sexual no desaparecen por el dolor, aunque resulte difícil de entender y de aceptar, la sexualidad no desaparece cuando el dolor golpea, sólo se posterga y es que aun en las situaciones más extremas es posible expresar la sexualidad, por supuesto de alguna manera distinta a la que acostumbramos  y no debe perderse de vista que aparte de ser una necesidad es un derecho inherente e inalienable de los seres humanos.

Muchas enfermedades y procedimientos quirúrgicos pueden ocasionar dificultades sexuales y entre las que tienen efectos más devastadores se cuentan las enfermedades del sistema neuromuscular; cualquier discapacidad del sistema nervioso o pérdida de los movimientos musculoesqueléticos, como en la esclerosis múltiple, distrofia muscular o artritis puede involucrar alguna disfunción sexual.

Quienes padecen dolor crónico son portadores de miedos entre los que destacan:

  • Ser menos atractivos,
  • a tener dolor durante el encuentro sexual; su pareja teme causarlo,
  • a fracasar,
  • a que cualquier caricia deba terminar en una cópula,
  • a no tener una respuesta inmediata a los estímulos eróticos,
  • y en el supuesto de una cópula a ser incapaz de alcanzar el orgasmo.
  • Para vivir de una manera más armónica cuando se padece dolor crónico pueden resultar útiles las siguientes sugerencias:

Aceptar el dolor, suena tonto pero con frecuencia la persona lo niega, no se atiende y por tanto la gravedad se hace mayor; esto suele suceder con más frecuencia en los varones,

  • compartir sentimientos con la pareja, sobretodo, por parte de ambos,
  • analizar ¿qué cambió, desde el punto de vista erótico-sexual a raíz del dolor?,
  • qué requiere cada miembro de la pareja en el ámbito del erotismo; con frecuencia la gente se crea expectativas, no realistas, en relación con la otra persona,
  • explorar otras formas de expresión sexoeróticas.
Estatuas de José Sacal
Estatuas de José Sacal

Los profesionales de la terapia sexual conocen que el dolor durante la actividad coital es bastante frecuente, por ejemplo, Graziottin encontró Dispareunia en 10 a 15% de mujeres jóvenes y en 33% de menopáusicas. (3) Pero algo que sigue vigente es que los varones se quejan menos de dolores durante la cópula, sin que ello implique  su inexistencia; a los raquíticos reportes debemos agregar unas cuantas investigaciones al respecto.

El tema de la sexualidad pareciera estar vedado para estas personas pues, lo mismo que la mayoría de la gente pocas veces se atreven a solicitar la ayuda del profesional de la salud: Si le comento que se me antoja puede pensar que no me duele tanto. Como la mayoría de las personas consideran que Dolor mata sexualidad, se resignan a vivir en la abstinencia. Por otra parte siempre está vigente la interrogante de ¿a quién le pregunto? A lo antes mencionado debe agregarse que pocas son las escuelas o facultades de Medicina que incluyen el tema de la sexualidad o la Sexología en su currícula y por ello el médico, en términos generales tampoco se atreve a incursionar por los ámbitos del erotismo; suelen temer que se consuma mucho tiempo si se aborda el tema o que el paciente pueda ofenderse. Todo lo anterior se erige como una barrera infranqueable.

En varias ocasiones he manifestado que vivimos en una época y en una sociedad que se caracterizan por ser hipergenitalizadas y orgasmomaniácas por ello concuerdo con la sexóloga Esther Corona en que padecemos la: Mecánica copular. El coito pero sobretodo, la penetración y el orgasmo se convierten en una obsesión a los cuales debe llegarse a cualquier precio; parafraseando a Vince Lombardi, aquel gran entrenador de futbol americano, la gente parece decir y vivir: El coito no es importante, es lo único, borrando de golpe y porrazo otras opciones a la consecución del placer como puede ser la Masturbación o para que no se estremezcan las buenas conciencias: el Autoerotismo, y por supuesto El faje. En las penumbras, las almas piadosas y pudibundas pueden susurrar: Cómo se atreven a insinuar que el paciente con dolor crónico piense en algún momento en lo sexual, imposible imaginar que quiera y menos aun se atreva a profanar su cuerpo. Pero la realidad entabla singulares batallas contra nuestros prejuicios y como señala la sexóloga escandinava Tarja Sandberg: El placer sexual es un analgésico que levanta el ánimo y la sensación de satisfacción general. (4) Basta y sobre con evocar las sensaciones consecutivas a un encuentro sexual satisfactorio; quienes alcanzan el orgasmo difícilmente logran describirlo, pero algunas personas sobretodo mujeres, cuando la experiencia resultó plena de afecto, respeto, cuidado, atenciones, pasión e inventiva suelen decir que resultó muy agradable pese a no alcanzar el clímax; insisto con los varones suele no suceder eso porque estamos convencidos de que es indispensable eyacular: Si no lo logro puedo enfermarme y tú vas a ser la culpable, así que ayúdame a lograrlo.

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Es indudable que la información realista, respetuosa y actualizada permitirá al paciente y a su pareja hallar respuestas a infinidad de cuestionamientos que a veces no se comparten ni entre ellos mismos, estoy parcialmente de acuerdo con, Schover el al: … entre 80 y 90% de los pacientes se benefician con un breve consejo sexual y no necesitan de una consulta especializada (5). Como se comentó renglones antes no todos los profesionales de la salud están embebidos en el tema, habrá algunos que por diferentes motivos no quieran abordarlo y habrá que respetar esa situación pero lo ideal sería que en ese caso canalizara a sus pacientes con un terapeuta sexual para que las asesorara.

Sin embargo, debemos ser muy cuidadosos y tomar en cuenta lo dicho por Grau Abalo et al: La función terapéutica no es hacer labor proselitista o predicar, sino sugerir alternativas (6). Tenemos derecho a practicar nuestras creencias religiosas pero, es preferible y muy aconsejable mantenerlas al margen para de ese modo brindar el mejor de los servicios a quienes nos consultan; si alguien cree que un enfermo debe abstenerse de la práctica sexual por el sólo hecho de tener un padecimiento está cometiendo un error aunque ello no niega la existencia de situaciones concretas como Placenta previa, en que la cópula está prohibida.

El profesional de la salud aunque no sea un sexólogo puede evaluar el erotismo de sus pacientes poniendo en práctica los siguientes pasos:

  • Abrir el tema en el consultorio,
  • mantener una postura respetuosa,
  • evaluar la relación de pareja y averiguar cómo, el paciente, califica su vivencia sexual,
  • analizar cómo el dolor ha afectado el erotismo; tomar en cuenta que en ocasiones se descubren ganancias secundarias, por ejemplo el esposo que no toca a su esposa para no molestarla pero que en realidad padece disfunción eréctil,
  • analizar efectos secundarios del tratamiento,
  • explorar con la pareja posibles formas de expresión erótica distintas a la cópula,
  • animarlos a que avisen a la pareja acerca de cualquier incomodidad pues, no se trata de comportarse como mártires,
  • señalarles que pueden usar lubricantes, solubles en agua cuando sea necesario,
  • enfatizar que las caricias siempre serán bienvenidas.

Por cierto, resulta dramático que la posición sexual más frecuente, entre los heterosexuales, causa enormes dificultades cuando se padece dolor crónico por causas neuromusculares; si bien, cuando el hombre está encima de su pareja existe una buena comunicación tanto verbal como visual, resulta difícil para la mujer abducir y rotar las caderas para la posición en decúbito supino, mejor conocida como la del Misionero. En cambio en las posturas laterales, con penetración a vagina desde la parte posterior, resultan menos forzadas y por tanto disminuyen el miedo de la pareja a ocasionar dolor.

Los tranquilizantes mayores, los relajantes musculares y los narcóticos han formado parte tradicional del tratamiento del dolor pero la disminución del apetito sexual y la potencia son efectos colaterales comunes; motivo por el cual resulta indispensable informar a los pacientes al respecto y auxiliarlos para que sincronicen sus dosis, es decir, que procuren el encuentro erótico cuando el efecto analgésico esté en su apogeo.

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A manera de corolario:

  • La sexualidad y el erotismo son inherentes a todos los seres humanos, 
  • ambas características nos acompañan a lo largo de nuestras vidas,
  • el dolor crónico más que eliminarlas las modifica y pueden disfrutarse con tratamientos adecuados,
  • el encuentro erótico no forzosamente debe terminar en coito y tampoco es indispensable alcanzar el orgasmo, lo que sí es ideal es que ambas personas disfruten,
  • el autoerotismo es una opción que siempre está al alcance de la mano,
  • por más grave que esté el paciente, por más intenso que sea el dolor, el saberse amado y deseado aumentan tanto su autoestima como su calidad de vida,
  • según el Dr. Benjamín Domínguez Trejo, los moduladores psicológicos que más funcionan contra la adversidad son: apoyo social como amigos, vecinos, parientes, mascotas, psicólogos, médicos, libros de autoayuda. (1). 

Yo agregaría que la cercanía, el afecto y el amor también contribuyen con un granito (qué va, con un puñado) de arena a que esa persona viva no sólo de forma más placentera sino también más digna.

 

Bibliografía:

  1. Boletín UNAM-DGCS-581. Hasta 60% de alivio al dolor crónico, con elementos psicológicos. Ciudad Universitaria septiembre 30 del 2010.
  2. Dagnino S. Jorge. Definiciones y clasificaciones del dolor.  Boletín de la Escuela de Medicina. Vol. 23 No. 3. 1994. http://escuela.med.puc.cl/publ/boletin/dolor/Definiciones.html
  3. Graziottin A. Clinical Approach to Dyspareunia. Journal of Sex Marital Therapy.  2001;27:607-613
  4. Love-ly sexuality. Living with MSD. Nesletter of the  Allied Health Professionales in Rheumatology. Volum 9 No. 2. 2008.
  5. Schover LR et al. Psycholigical aspects of pacientes with cancer.: Sexual problems in patients with cancer. En_ Clinical Oncology: A multidisciplinary approach. 2ed. New York. American Cancer Society.1989:383-418
  6. Grau Abalo JA et al. La sexualidad en pacientes con cáncer: Algunas consideraciones sobre su evaluación y tratamiento. Revista Cubana de Oncología. 1999;15(1):49-65

 

Atiendo problemáticas relacionadas con la sexualidad y el erotismo. Tengo más de 30 años de experiencia brindando terapia sexual. También doy conferencias, cursos o talleres sobre: sexualidad, erotismo, disfunciones sexuales, masculinidad, paternidad, prevención de la violencia y otros temas.