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¿Existe la adicción sexual?

El tema, aunque no puede decirse que sea nuevo se ha puesto de moda pese a no contar con un buen sustento desde el punto de vista científico pero como llama tanto la atención, los medios lo han recibido con beneplácito pues resulta muy atractivo para todo tipo de auditorio. Desde hace mucho tiempo se ha hablado de él sólo que usando términos como: Ninfomanía y Satiriasis.

El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) da el siguiente significado para Ninfómana: mujer que padece de ninfomanía.

Pero en Ninfomanía nos remite a buscar Furor uterino y dice el respecto: Deseo violento e insaciable en la mujer de entregarse a la cópula. Resulta interesante el rodeo que da el diccionario pero de acuerdo a su definición la conducta compulsiva de la fémina en cuestión nada tiene que ver con la masturbación.

El mismo diccionario dice respecto a Satiriasis: Estado de exaltación morbosa de las funciones genitales, propio del sexo masculino.

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La adicción sexual también se ha denominado:

  • Hiperfilia (Money, 1980)
  • Trastorno hipersexual (Krueger & Kaplan, 2001; Stein & Black, 2000; Stein, Black, & Pienaar, 2000),
  • Trastorno relacionado con parafilia (Kafka, 1991, 2007),
  • Conducta sexual compulsiva (Black, 1998, 2000; Kuzma & Black, 2008),
  • Adicción sexual  (Carnes, 1983, 1990, 1991),
  • Conducta sexual impulsiva-compulsiva  (Raymond, Coleman, & Miner, 2003),
  • Conducta sexual fuera de control (Bancroft, 2008).

Ninfomanía y Satiriasis prácticamente ya no se usan por los profesionales serios y sólo permanecen en el anecdotario, los términos arriba enlistados pretenden ser menos peyorativos y más descriptivos pero resulta claro que no existe uniformidad en sus apreciaciones.

El uso del adjetivo Adicción tampoco resulta muy afortunado porque de acuerdo con el DRAE significa:

  1. Hábito de quien se deja dominar por el uso de alguna o algunas drogas tóxicas, o por la afición desmedida a ciertos juegos.
  2. Asignación, entrega, adición.

El Diccionario de la Universidad de Salamanca resulta un poco más útil porque dice:

  1. (Psiquiatría/Psicol) Dependencia hacia el consumo de sustancias; deseo compulsivo por una actividad o relación.

Ya no se circunscribe a una sustancia o a un juego habla de una compulsión, sin embargo, algunos autores señalan que antes de emitir juicios en torno al comportamiento sexual sería necesario establecer parámetros claros sobre lo que puede entenderse como Normal lo cual se dificulta porque un gran número de personas concibe lo normal desde el punto de vista Valorativo (lo que es bueno, sano o deseable) y no desde el punto de vista estadístico (basado en la frecuencia) por tanto, en vez de opinar en base a datos concretos y precisos se emiten juicios de valor.

Para algunos autores estas persona actúan de esa forma debido a que tienen un intenso temor a relacionarse románticamente, estos autores prefieren hablar de Conductas sexuales fuera de control.

Se desconoce su causa lo mismo que su tratamiento. Un dato interesante es que 3 a 6% de la población en EUA lo padece. (1)

Sexualidad compulsiva: conducta insistente, compulsiva, repetitiva, intrusiva, es un impulso no deseado a realizar actos específicos frecuentemente en actos ritualizados. (Kalichman y Rompa, 1995).

Patrón de participación en actividades sexuales de forma persistente y en escalada con  potenciales consecuencias negativas para si mismo y otros o el impulso para participar en tales actividades. (National Council on Sexual Addiction and Compulsivity)

Conducta peligrosa por riesgo de infecciones de transmisión sexual (ITS) que pueden llegar a ser mortales.

Por supuesto la gente comenta algunas causas para la existencia de esta conducta pero quien tiene este comportamiento con frecuencia argumenta:

  1. Mi apetito sexual ha interferido en mis relaciones,
  2. Mis pensamientos y conductas sexuales causan problemas en mi vida,
  3. Mis deseos de tener sexo irrumpen mi vida diaria,
  4. Con frecuencia fallo en mis compromisos a causa de mis conductas sexuales,
  5. A veces me siento tan excitado que podría perder el control,
  6. Me sorprendo pensando en cosas sexuales en mi trabajo,
  7. Pienso que los pensamientos y sentimientos sexuales son más fuertes que yo,
  8. Tengo que luchar para controlar mis pensamientos y conductas sexuales,
  9. Pienso en el sexo más de lo que quisiera,
  10. Es difícil para mi encontrar parejas que quieran tener tanto sexo como yo quiero. (2)

Hipersexualidad parece ser un término más neutral.

Groneman (2000) pregunta:

  • ¿cuánto sexo es mucho?
  • ¿cuánto es suficiente?
  • ¿quién lo decide?

Para que se considere Trastorno Hipersexual debe cumplir con:

A) Debe tener al menos 6/12 de fantasías sexuales intensas y recurrentes; urgencias o comportamientos sexuales relacionadas con tres o más de los siguientes criterios:

  1. El tiempo consumido por la fantasías, urgencias o conductas sexuales repetitivas interfiere con otras (no sexuales) metas, actividades y obligaciones,
  2. Participaciones repetitivas en fantasías, urgencias y conductas sexuales en respuesta estados de ánimo disfóricos (ansiedad, depresión, aburrimiento, irritabilidad),
  3. Engancharse repetitivamente en fantasías, impulsos o conductas sexuales en respuesta a eventos estresantes,
  4. Repetitivos pero inútiles esfuerzos para controlar o disminuir significativamente las fantasías, impulsos o conductas sexuales,
  5. Engancharse repetidamente en conductas sexuales sin tomar en cuenta el riesgo físico o emocional para sí mismo o para otros,
  1. Existe angustia personal física significativa o deterioro social, ocupacional o de otras áreas importantes relacionadas con la frecuencia e intensidad de esas fantasías, impulsos o conductas sexuales,
  2. Esas fantasías, impulsos o conductas no son debidos al efecto fisiológico directo de substancias externas (drogas adictivas o medicación).

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Después de lo antes mencionado es evidente que los investigadores no logran ponerse de acuerdo pero, la conducta existe, se le llame como se le llame. Sin embargo, es necesario tomar en cuenta que no porque alguien disfrute viendo páginas con material sexualmente explícito (pornografía) en internet eso le convierte en un enfermo; las cosas se complican cuando el individuo manifiesta que no tiene control de sus impulsos o que necesita realizarlos porque de lo contrario la angustia le hace sentirse muy mal, es en esos casos cuando el individuo requiere asesoría por parte de un especialista que maneje ese tipo de cuadros.

Que una persona prefiera recurrir a la pornografía para masturbarse en vez de estar con su pareja o que alguien sea capaz de pagar a una sexo-servidora en vez de tener relaciones sexuales con su cónyuge son conductas que han existido desde tiempos inmemoriales y cuando ha ocasionado problemas las personas involucradas lo han resuelto de diferentes maneras.

Llaman la atención aquellos casos en los que el individuo pierde el control de su conducta, puede tener problemas: de pareja, familiares, laborales, legales, de salud y económicos, entre otros a causa de  un comportamiento que puede clasificarse como compulsivo. Existen tratamientos que les ayudan pero deben ser integrales pues es necesario que la pareja también participe pero, vale la pena que ella mejore su autoestima, asertividad y toma de decisiones.

Bibliografía

  1. Staff Reporter. (2010) Sex addicts fear intimacy: study. AFP Global Edition.
  2. Sandfordt, Theo, G.M. (2004) Sexual compulsibity among heterosexual college students. The Journal of Sex Research. November, 1.
  3. Diagnosis, assessment, and treatment of hypersexuality.

 

Atiendo problemáticas relacionadas con la sexualidad y el erotismo. Tengo más de 30 años de experiencia brindando terapia sexual. También doy conferencias, cursos o talleres sobre: sexualidad, erotismo, disfunciones sexuales, masculinidad, paternidad, prevención de la violencia y otros temas.

Carta a Elsy Reyes

Mi estimada y nunca bien ponderada Elsy doy respuesta a la petición que me hiciste, después de tu experiencia en un programa en Televisa donde un entrevistador (Esteban Arce), prácticamente no te dejó hablar; emitió sus creencias con mucha vehemencia y cortó “la entrevista” de forma por demás violenta.

La experiencia que tuviste servirá para templarte y de seguro obtendrás muchas enseñanzas. Aprenderás que no basta ir con la mejor de las intenciones a compartir tus conocimientos pues, con frecuencia la gente no soportará que tus argumentos vayan en contra de sus creencias. Además, no toda las personas recurren al diálogo en esas circunstancias y cuando se sienten incapaces de rebatir lo que se les plantea recurren a la descalificación o al grito.

Por cierto con frecuencia el Sr. Arce habló de normal y natural, enfatizando que la homosexualidad no era ni la una ni la otra. Como bien sabes esas palabras no conviene usarlas en el ámbito de la Sexualogía porque, la mayoría de las personas las usa desde el punto de vista valorativo y no desde el descriptivo. Por ejemplo, las cifras de desnutrición en infantes, menores de cinco años fue de 17.8% en México; es tan alta su frecuencia que, estadísticamente resulta normal pero ello no significa que sea algo deseable. (1) De acuerdo a diversas investigaciones la homosexualidad masculina tiene una frecuencia de 10% y la femenina 5% con lo que ambas pueden considerarse normales.

Pero me remitiré a tu petición:

… diferencias entre una orientación sexual y una preferencia sexual. Igualmente, y de acuerdo a tus investigaciones y trabajo si consideras que una orientación nace con nosotros o surge a través de las diversas experiencias. 

Para mi, la Orientación sexual se refiere a la atracción erótica que una persona tiene hacia individuos de:

  • su mismo,
  • diferente o
  • de uno y otro sexo.
  • De acuerdo a lo anterior hay tres orientaciones, las enlisto en orden alfabético:
  • Bisexual,
  • Heterosexual y
  • Homosexual.

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Desde mi punto de vista, la Orientación sexual es algo con lo que nacemos aunque, en sociedades como la nuestra se insiste en que la gente debe ser heterosexual, motivo por el cual, desde la más tierna infancia se les educa para sentir atracción por las personas del otro sexo.

Las actitudes frente a las orientaciones diferentes a la heterosexual han sido varias, incluso en las mismas sociedades. En la Grecia clásica fueron aceptadas las relaciones homoeróticas entre el tutor y su pupilo imberbe, motivo por el cual después de la pubertad, en caso de continuarlas eran mal vistas; dicen que a partir de esas épocas se inventaron muchos remedios para depilar.

En sociedades tribales, entre las que destacan Los Sambia de Papúa Nueva Guinea descritos por Gilbert Herdt, los jóvenes les practicaban felatio a los guerreros y bebían el semen pues consideraban que de ese modo se transmite la masculinidad.

Hay quienes afirman que en el ejército espartanos, no sólo eran comunes las parejas homosexuales entre los soldados sino que incluso se alentaba su formación pues se creía que de ese modo lucharían con fiereza contra cualquier enemigo que amenazara a su amado compañero.

No obstante, han existido épocas y lugares donde los encuentros homosexuales han sido perseguidos, juzgados y castigados incluso con la pena de muerte; recordemos que a finales del siglo XIX y principios del XX, en Alemania, el médico  berlinés Magnus Hirschfeld realizó campañas de diverso tipo con el fin de erradicar las penas existentes contra los homosexuales. Cerca del final de su vida viajó por Japón, China, EUA, Israel, Grecia y otros países intentado convencer a la gente que la homosexualidad no era una entidad patológica.

A lo largo de la historia la homosexualidad ha sido considerada como:

  • un pecado,
  • perversión,
  • enfermedad y finalmente como
  • orientación.

A principios del siglo XX algunos médicos señalaron que era un padecimiento psiquiátrico y se inventaron diversas estrategias con el fin de “curarla”; esta postura tiene varias aristas pero una muy interesante es que algunos homosexuales se sintieron bien, dado que en vez de ser acusados de desviación ahora podían decir que estaban enfermos y por tanto no eran culpables de esa situación.

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A finales de los setentas los resultados de una investigación (“Preferencia Sexual: Su Desarrollo en Hombres y Mujeres”) realizada por Bell, Weinberg y Hammersmith cambiarían el rumbo de la historia porque se comprobó que ninguna de las hipótesis psicoanalíticas para explicar el origen de la homosexualidad era cierta. En 1974, la Asociación Psiquiátrica Americana borró a la Homosexualidad de su lista de Enfermedades mentales. En vista del nombre de la antecitada investigación, varios autores usan el concepto de “preferencia”, sin embargo, al revisar el Diccionario de la Lengua Española me topo con las siguientes definiciones:

Preferencia: 

  1. primacía, ventaja o mayoría que alguien o algo tiene sobre otra persona, ya en el valor, ya en el merecimiento.
  2. Elección de alguien o algo entre varias personas o cosas.

Queda claro que cuando se elige, se pone en práctica la libertad, se escoge y por tanto se rechaza.

Orientación:

  1. Acción y efecto de orientar
  2. Posición o dirección de algo respecto a un punto cardinal.

Orientar:

  1. Dirigir o encaminar a alguien hacia un lugar determinado.

Aquí no interviene la voluntad; a uno podrán insistirle en que se relacione con determinadas personas pero si no concuerda con su Orientación, no lo hará.

Es necesario distinguir entre conducta sexual (lo que hago) y la orientación sexual (quién me atrae). Una persona homosexual puede tener relaciones heterosexuales como una estrategia para sobrevivir en una sociedad homófoba pero no lo hace porque sea lo que más le agrade.

Mis preferencias las ejerzo en la comida, en la forma de vestir, en los espectáculos y otras cuestiones más pero en lo tocante a la orientación hacia otros humanos,  por el momento sólo hay de tres sopas:

  • Bisexual,
  • Heterosexual,
  • Homosexual y capaz que también
  • Asexual.

Concluyo señalando que ninguna de las orientaciones es patológica, todos forman parte del abanico de potencialidades de la sexualidad humana.

Y como dijo aquel bardo:

Ahí les dejo mi reputación para que la destrocen.

 

Bibliografía

  1. Hernández Franco Daniel, Barberena Rioseco Cristina, Camacho Prudente José Ángel y Vera Llamas Hadid. Desnutrición infantil y pobreza en México. Cuadernos de Desarollo Humano No. 12. Secretaría de Desarrollo Social. México, octubre, 2003.

 

Atiendo problemáticas relacionadas con la sexualidad y el erotismo. Tengo más de 30 años de experiencia brindando terapia sexual. También doy conferencias, cursos o talleres sobre: sexualidad, erotismo, disfunciones sexuales, masculinidad, paternidad, prevención de la violencia y otros temas.