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La confusión de los sentimientos

NOTA: Me tocó cerrar el IX Congreso de CONAPEP en Ixtapa Zihuatanejo, las conferencias previas, lo mismo que los talleres habían sido excelentes y el tema de la Diversidad sexual había sido tratado exhaustivamente, la realidad es que poco quedaba por agregar, además el encanto de la playa, el sol y … Por ello decidí tratar de captar la atención y antes de comenzar les dije: 

Acabo de tener una experiencia muy desagradable porque al ir a mi cuarto y revisar la computadora no encontré la conferencia que me tocaba dar el día de hoy; en lugar de ese archivo me topé con un mensaje, donde se me pedía amablemente, pero con firmeza, leer el siguiente documento, acompañado de una serie de imágenes, lo que haré a continuación. Es por eso que la conferencia no es la que anuncié: De los perversos a los diversos si no ésta que me han impuesto:

La confusión de los sentimientos

Reflexionar en torno a cómo me siento es algo difícil, me cuesta trabajo describir lo que me sucede, quizás lo más cercano encaja con el título de uno de los libros de Stefan Zweig La confusión de los sentimientos. En efecto, es como una vorágine pues han existido momentos en que he transitado por la vida como si nada. En otros, me he identificado con lo que hacían los demás; hubo épocas en que admiraban mis actos, pero a veces he sido juzgado y considerado como alguien no solo  malo si no también despreciable.

Caín de Martín Boneo (1869).

La leyenda más cercana a mi es la del Judío errante. Nadie puede saber mi edad y yo menos que nadie pero mis recuerdos son tantos que se pierden en la noche de los tiempos. Resulta difícil que alguien crea lo que a continuación contaré, pero no me importa porque esto lo escribo para mi, no lo hago para justificarme o para pedir perdón, lo hago con la intención de saber el por qué y el para qué de ciertas conductas que he tenido, pero también para ver si averiguo a qué obedecen las reacciones de los demás, pues con gran frecuencia resultan inexplicables ya que van de la aceptación a la tolerancia, pero también a la condena, al señalamiento, al castigo, al intento de curación y finalmente, a una tolerancia forzada.

Me doy cuenta que La confusión de los sentimientos encaja perfecto en esta narrativa pero, no solo para mi si no también para quienes escuchen mi relato pues a veces mi voz tiene tonos de todas las edades, posiciones sociales, creencias religiosas, grados académicos e incluso a veces es de hombre y en otras de mujer. Es como si hubiera vivido a lo largo de la historia de la humanidad y quizás sea cierto pues, recuerdo cosas que incluso no aparecen en los libros. Pero basta de introducción iré a los hechos o mejor dicho evocaré mis recuerdos de la manera más fiel posible.

Mi memoria se remonta a una época tan antigua que las vestimentas eran muy distintas a las actuales, apenas fragmentos de pieles usados por si bajaba la temperatura. Cuando una hembra me atraía, me acercaba en busca de señales para averiguar  si sentía lo mismo que yo pero, estaba al pendiente de que no hubieran otros machos deseosos de lo mismo porque entonces tendría que pelear; si nada se interponía, satisfacíamos, quizás muy rápido, lo que ahora se describen como instintos. Es interesante comentar que con frecuencia nos escondíamos, no tanto por vergüenza si no para estar a salvo de competidores y de depredadores ¿cuánto tiempo las cosas fueron de ese modo? no lo recuerdo pero, de manera gradual comenzamos a hacer cosas, no necesariamente para buscar la preñez, las hacíamos porque nos producían placer; estoy seguro que no era el único. No se piense que era una época romántica donde todos se amaban y ayudaban, en realidad se echaban la mano, pero no todos y desde entonces ha sido importante la reciprocidad pues de lo contrario, al individuo que trataba de aprovecharse de los demás lo hacían a un lado y corría el peligro de perecer.

 

Bisonte en la cueva de Altamira, España

En la medida que se satisfacían las necesidades elementales, es decir, las necesarias para sobrevivir, la gente dispuso de más tiempo para si misma, poco a poco surgió el ocio y de ese modo el tiempo se ocupó para otras actividades como pintar partes del cuerpo en paredes de las cavernas o dibujar animales a manera de invocación para cazarlos más tarde, pero también otros en plena cópula y por supuesto para fabricar objetos a manera de adorno o para brindar satisfacción.

A mi juicio, el deseo sexual forma parte de todos nosotros y durante miles de años se satisfizo de forma similar a la de las otras especies, es decir, actos rápidos como las ya descritos en donde la descarga del macho le producía alivio y le permitía pasarla cómodamente hasta la siguiente vez en que le dieran ganas y hubiese con quien aliviar dicha urgencia. No todos los individuos tenían con quien unirse pero otros tampoco deseaban unirse a alguien y ello contribuyó a que idearan otras formas de satisfacer su apetito sexual, tantas como grande era su imaginación; lo que aun no entiendo es si los modos de satisfacerse surgen  de forma espontánea en los individuos o es algo aprendido, lo más probable es la existencia de ambas explicaciones. Esas estrategias para aliviar la tensión sexual eran, la mayoría de la ocasiones temporales y solo unas cuantas personas las elegían para no formar pareja; me parece que la gran mayoría de los individuos las ha incorporado a su repertorio erótico pero no lo mencionan, pese a lo placentero que resultan por las razones que poco a poco surgirán en mi relato.

Conocí la Grecia clásica aquella de los grandes filósofos (occidentales), inventores de la democracia aunque la mayoría de sus logros se debieron a los esclavos que trabajaban para ellos; como no los consideraban seres humanos podían hacerles (literalmente) lo que se les antojara. Los helénicos eran bastante flexibles en lo tocante a su erotismo, por ejemplo, se aceptaba que un maestro tuviera un pupilo a quien debía transmitirle sus enseñanzas (de todo tipo) siempre y cuando fuera joven, tan pronto adquiría rasgos de adulto cesaba esa relación; aquí entre nos algunos gastaban bastante en afeites para conservar a sus pupilos el mayor tiempo posible, algo así como Hasta que la barba nos alcance.

 

Trasladaré mi memoria un poco más adelante, quizás unos 50 años antes de nuestra era cuando goberné una villa de Jonia (actualmente conocida como Turquía), pertenezco al gran Imperio Romano el cual sometió a muchas naciones; las ansias de conquista del pueblo romano nos llevaron a viajar por rumbos infinitos y por cierto, nuestras huellas han sobrevivido a las inclemencias del tiempo. Era amo y señor de todo lo existente en esa ciudad pues mi potestad era absoluta, podía hacer uso a mi antojo de todo lo que sobrara, después de mandar el tributo al César. Unas centurias más tarde Lord Acton dijo, con toda la razón: El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente, en el inter, simple y sencillamente, lo puse en práctica. Admito que, guardadas las proporciones puede decirse lo mismo de mi que de Julio César Es hombre de todas las mujeres y mujer de todos los hombres. De seguro él aprendió en tierras asiáticas que el placer sexual no sólo lo brindan las mujeres a los hombres sino también de varón a varón y los refinamientos que tienen estas personas son tales que pueden hacerte enloquecer. Cuando uno se encuentra en esos trances, es decir, cuando todos los sentidos se agudizan nadie piensa ni en el amor ni en la reproducción. A lo largo de todos estos siglos he comprobado que disfruto no nada más con lo que me hacen, el que yo haga, también puede ser sumamente placentero pero de nueva cuenta las dudas crecen hasta hacerse insoportables. Vi que algunas personas disfrutaban cosas que otros les hubiesen producido mucho dolor y también constaté que hacer cosas de ese tipo pueden llevarlo a uno al éxtasis. Habrá quien piense Ese tipo de cosas las gozan solo los poderosos, sin embargo, no es así; en mis ansias por conocer todo lo posible sobre el sexo y sus placeres me disfrazaba para acudir a los barrios más pobres de la ciudad; las tabernas con escasa luz se prestaban para que la gente hiciera lo mismo que en mi corte; contaban quienes ahí asistían (hombres y mujeres) que lo mismo pasaba en sus hogares, por eso creo que las quejas elevadas contra mi, no eran tanto por el abuso del poder o por mis aficiones y conductas sexuales, más bien eran por envidia  pues imagino que si hubiesen estado en mi lugar hubieran hecho, al menos, lo mismo.

Como un relámpago vino a mi mente la imagen de Liduvina de Schiedman quien nació en el siglo XIV en Holanda, en el seno de una familia muy pobre. A los 15 años debido a un accidente quedó paralítica y al igual que la mayoría de quienes padecen esos trances maldijo y renegó contra su suerte, su destino y su dios pero un sacerdote le dijo: ¿No sabes que Dios al árbol que más quiere lo poda, para que produzca mayor fruto y a los hijos que más ama, más los hace sufrir?, esas palabras la impresionaron profundamente pues a partir de ese momento no solo se resignó a soportar sus dolores si no que dedicó su sufrimiento a su dios para salvar a otros, padeció terribles malestares (según nosotros) pero ella aseguraba que los disfrutaba entre más fuertes fueran.

 

Ahora les contaré de Margarita María Alacoque quien nació en el siglo XVII en Janots Borgoña en Francia, la quinta de siete hijos, de un matrimonio de buena posición pero como su papá murió cuando ella tenía 8 años se vieron en apuros económicos; para complicar la situación sufrió terribles dolores (quizás artritis reumatoide), motivo por el cual, permaneció en cama de los 9 a los 15 años; un día, le pidió a la virgen María que la curara y como se alivió, en señal de agradecimiento ingresó a un convento. Era una chica buena pero muy delicada y bastante asquerosa, tanto que no le gustaban ni el queso ni los alimentos de olores fuerte, sin embargo, después de cuidar a una mujer que estaba muy grave escribió lo siguiente: Tan severamente me corrigió en este punto, que queriendo limpiar el vómito de una enferma, no pude librarme de hacerlo con mi lengua y tragarlo diciéndole, si tuviera mil cuerpos, mil amores, mil vidas las inmolaría por sujetarme a vos. Hallé desde luego tantas delicias en esta acción, que habría deseado encontrar todos los días otras semejantes para aprender a vencerme sin tener otro testigo que Dios. Por las caras de algunas personas aquí presentes, ya no relataré lo que hizo con aquella anciana enferma de disentería (diarrea sanguinolenta) pero, me llama la atención que por acciones como de ese tipo a esas dos mujeres, las santificaron y en cambio a nosotros por busca el placer …  

 

El infierno. El Bosco

La flagelación la instituyó Pierre Damien allá por el año 1000 y tuvo gran acogida pues consideraban los creyentes que esa Disciplina los alejaba del pecado, y los acercaba a dios. Por mecanismos, a todas luces incomprensibles para la mayoría, esas acciones dolorosas en un principio sumían en tal éxtasis a los practicantes que hubo una especie de epidemia y el número de penitentes creció de forma alarmante pero no solo eso pues del ámbito religioso pasó al escolar y fue hasta el siglo XX que en Inglaterra se prohibió su práctica. Me llama la atención que cuando la iglesia fue incapaz de controlar a los penitentes advirtió que esas acciones en vez de acercar a dios eran perversiones.

Estos cambios en la conceptualización de las conductas me han desconcertado, no hay acuerdos o cambian a veces de forma dramática.

En otra de mis vidas estuve preso en la cárcel por masturbador y porque me mostraba desnudo; yo tenía mucho miedo porque la ley era sumamente cruel con aquellos a quienes consideraba depravados o aberrantes pero, las cosas cambiaron porque un médico (alemán) muy elegante platicó con muchos de nosotros y publicó el libro Piscopatía sexual, más tarde supe que se llamaba Richard von Krafft-Ebing. En su texto proporciona nuestros datos generales y luego menciona aquello de lo que se le acusa o le preocupa porque, incluyó relatos de muchos de sus pacientes, sin embargo, esas partes las escribió en latín de seguro para que solo unos cuantos (médicos, sacerdotes y abogados) las entendieran, más nunca imaginó que las ventas de los diccionarios Latín/Alemán se incrementarían notablemente. Krafft-Ebing consideraba perverso al individuo cuyo instinto sexual se alejara de Las leyes de la naturaleza, es decir, de la procreación, eso era un cambio, pero muy pequeño, más bien una especie de maquillaje pues ya no éramos pecadores, de súbito nos habíamos convertido en enfermos pero por los mismas causas que las religiosas, quiérase o no por darle más peso al placer que al embarazo.

Imaginatory portrait of the Marquis de Sade by H. Biberstein in ”L’Œuvre du marquis de Sade”, Guillaume Appolinaire (Edit.), Bibliothèque des Curieux, Paris, 1912. {{GallicaPic|NUMM-206645}}

Karfft-Ebing creó los términos de Sadismo después de leer algunas de las obras de Donatien Alphonse Françoise el Marqués de Sade y también el de Masoquismo inspirado en Venus con abrigo de pieles escrita por Sacher Masoch. A partir de 1886 año en que se publicó Psicopatía sexual hubo una especie de fiebre por el tema y las perversiones como las llamó fueron incontables; vaya empeño en buscarlas por doquier, en descripciones minuciosas enriquecidas, quizás por las fantasías del investigador. A veces me pregunto si eso ¿no será también una perversión?

Después de recobrar mi libertad me fui a Viena donde un médico daba consulta (bastante cara) a quien su madre, cariñosamente llamaba Sigi y cuya fama ha persistido hasta la actualidad, ignoro si cuenta con más seguidores que detractores pero estaba de moda y por eso le consulté; me sometí a psicoanálisis durante varios años; yo me la pasaba tendido en ese diván hablando siempre, él dijo pocas cosas durante todo ese tiempo pero me llamó la atención cuando comentó: “Sus problemas provienen de no haber conseguido un adecuado desarrollo de la infancia a la madurez, eso le impide alcanzar la meta ideal de hacer el sexo con una mujer”; cuando le dije que no entendía eso de no estar enfermo pero que no me desarrollé bien en la infancia, me aclaró, desde ese lugar donde no podía verlo, que todo mundo tenía aspectos perversos los cuales se tornaban en un problema cuando se volvían un fin en si mismos e impedían la sexualidad madura. Como supuse que la sexualidad madura para él significaba tener relaciones heterosexuales con el fin de engendrar hijos decidí suspender mi psicoanálisis y aunque dijo que esas eran resistencias me despedí de él, de la hermosa Viena y me trasladé a Berlín con el fin de conocer la obra de un médico muy culto quien allá por 1907 propuso la creación de una rama del conocimiento llamada Sexualwissenschaft y que UDS conocen como Sexología, decía que se relacionaba con disciplinas como: Biología, Antropología, Etnología, Filosofía, Historia, Literatura, Medicina y otras. Enfatizaba en que hablar de aberraciones o perversiones era un equívoco debido a la ignorancia pues esas conductas habían sido realizadas en otros tiempos y otros lugares; sugería a los médicos que en vez de patologizar se cultivaran más. Años más tarde un pionero de la Sexología en España (Gregorio Marañón) diría “Y el médico que solo sabe de Medicina, ni Medicina sabe”, estoy totalmente de acuerdo con él aunque haría extensiva esa propuesta, al menos, a todo mundo.   

Desde que tengo conciencia y créanme son miles de años, las guerras y otras acciones igual de violentas pero más cotidianas, me han parecido más perversas que mis conductas y acciones realizadas, solo o acompañado,  para obtener placeres eróticos indescriptibles.

 

Alfred Charles Kinsey (1894-1956)

 Alfred Charles Kinsey (1894-1956) 

En el siglo XX participé en unas entrevistas realizadas por un equipo dirigido por un biólogo estadounidense. Me convenció cuando dijo que sabía nada sobre sexualidad pues lo que hasta entonces se había escrito no era científico; en la primera investigación que él realizó participaron más de 5,000 hombres y unos años después realizó otra con un número similar de 5,000 mujeres. Aunque tuvo muchos detractores su obra ha influenciado a un sin fin de investigadores y me alivió un poco cuando comentó: biológicamente no hay ninguna forma de desahogo que yo considere anormal. Biológicamente no existe lo correcto ni lo incorrecto”. Me sentí bien pero nada más por un momento porque la sociedad seguía criticando y condenando lo que se alejaba de lo considerado como normal y respetable pese a que casi nadie lo cumplía; la hipocresía ha sido una constante y por eso es que vivimos bajo un doble sistema de valores.

Un poco más adelante participé en las actualizaciones de esos manuales reverenciados por los profesionales de la salud mental conocidos como DSM. La realidad es que han escrito mucho pero poco ha sido lo revisado (a fondo, con argumentos).Considero que se trata de un manual de buenas costumbres disfrazado de científico.

Parafilias fue el nombre que elegimos para substituir el de Desviaciones sexuales y desde entonces ya comienza a entenderse que no toda la gente con ese tipo de conductas padece un Trastorno mental.

Cuando estuve en el País de Gales platiqué con Jeffrey Weeks, de ese hombre me llamó la atención su basta cultura pero sobre todo que cuando tocamos el tema de las perversiones comentó: … “la ventaja de favorecer el término diversidad es que deja las preguntas importantes abiertas de par en par al debate, la negociación y la elección política”.

 

Alma Aldana, Francisco Delfín, Armando Lamadrid (qepd), David Barrios, Xabier Lizarraga, Rafel Mazín y Óscar Chávez.

 

Juan Luis Álvarez-Gayou RIP en 2017

Hace más de 30 años vine a México y me topé con la agradable sorpresa de que un grupo de sexólogos que en vez de perversiones hablaba de expresiones comportamentales de la sexualidad; enfatizaban que todo mundo tenía el potencial de efectuar esas conductas, las cuales podían incidir o no en el ámbito de lo erótico. Aseguraban que la variabilidad es inherente a los seres humanos pues somos individuos que cambiamos día a día. En referencia a la sexualidad y el erotismo señalaban: “todo está permitido, siempre y cuando quienes intervengan estén de acuerdo, no se vale hacer algo en contra de la voluntad de una persona”. Otro acierto suyo fue mencionar la existencia de dos marcadores, el primero en referencia a cuando ese tipo de comportamiento causa malestar a la persona y el segundo cuando el malestar afecta a otros, en esos casos valdría le pena intervenir desde el punto de vista terapéutico y en casos extremos recurrir a la ley. A ese grupo (Álvarez-Gayou, Lizarraga, Delfín, Sánchez, Aldana, Chávez, Araujo, Azuara, Barrios y otros) le pasó lo que a las granadas rojas cuando se caen del árbol, se partió y los granos volaron por todas partes, algunas semillas cayeron en buena tierra y crecieron. Si observan con cuidado, en estos días en este evento, se toparán con una que otra de esas personas.

Hace un par de años fui en calidad de oyente a la Universidad de California en Berkeley y tuve oportunidad de escuchar a una mujer cuestionadora y por demás interesante Judith Butler que ese día dijo: “El acto que uno hace, el acto que uno ejecuta, es, en cierto sentido, un acto que ya fue llevado a cabo antes de que uno llegue al escenario”. Butler pone el dedo en la llaga porque la gente tiende a realizar lo que le es impuesto, lo cual no necesariamente es lo que desea y eso, viéndolo con detenimiento resulta denigrante.

Finalmente, debo confesar que vine a este Congreso pero, dudo mucho que me identifiquen porque, no necesariamente soy ese desconocido  que, desde hace un buen rato te mira seductoramente; lo mismo puedo ser esa persona a la que conoces desde hace años que aquella con la que compartes la habitación o una de las que está en tu derredor. En fin, vine no para asolearme si no para averiguar qué piensan UDS al respecto.

Los deseos que tengo son inherentes a mi esencia; su satisfacción no tiene que ser de una sola forma pues la imaginación y la creatividad son cualidades compartidas en mayor o menor medida por los seres humanos aunque, la represión sexual ha obrado desde tiempos inmemoriales con el fin de controlar y someter a las personas.

¿Hasta cuándo se dejará de hablar de normalidad y anormalidad sexual?

Lo mismo que unos cuantos, que se han rebelado y atrevido a transitar por los diversos e interminables confines del erotismo, y pese a que dañar no es una de mis metas, la mayor parte de las veces me miran (si es que se atreven a hacerlo) con desprecio ¿Por qué les cuesta trabajo aceptar que mi conducta es solo una de tantas maneras de expresar la sexualidad?

 

Museo sobre Erotismo, Copenhagen, Dinamarca

La gente tiene relaciones sexuales por incontables razones pero desde hace milenios lo que casi nadie quiere es reproducirse (aunque no lo mencionen). Sería sensacional que en esos encuentros las personas obtuvieran placer, pero la experiencia me dice que no siempre ocurre de ese modo.

Quienes se auto designan  como paladines de la moral se resisten a respetarnos; se solazan (con gran sobriedad) a calificarnos y por tanto a condenarnos de por vida a portar una etiqueta vergonzante. El teatro se les caería si en algún momento, se conocieran las atrocidades que son capaces de cometer pero, ello no sucederá mientras el pueblo considere a la duda como un sacrilegio.

El ser humano puede satisfacer su apetito sexual del modo que le dicte su imaginación, solo o acompañado pero quien o quienes participen deben conocer las probables consecuencias de esos actos y aceptar de manera tanto informada como voluntaria; cuando no se cumplen esas condiciones se comete un delito pero eso, es otra historia.

Después del recorrido realizado hemos advertido que la lucha por alcanzar la verdadera libertad de elección continúa vigente por parte de unos cuantos; relato a continuación un par de cosas que sucedieron en esta semana y evidencia la tensión entre el conservadurismo y el respeto por el individuo; 1. la Suprema Corte de Justicia de la Nación (México) estableció el 5 de marzo que las palabras maricones y puñal usadas en un escrito periodístico de un diario poblano son actos discriminatorios y homófobos; 2. el Máximo Tribunal de Costa Rica señaló el 6 de marzo que el Dr. Jokin de Irala podrá, en el marco del V Congreso Centroamericano de Bioética, dictar una conferencia donde señala que la homosexualidad es una enfermedad curable.

Durante siglos se ha programado al individuo para obedecer órdenes establecidas desde tiempos inmemoriales, el miedo infundido les ha imposibilitado pensar lo cual impide que se atrevan a dudar; la famosa libertad no aparece por ningún lado.

UDS como profesionales de la Psicología pueden elegir el rumbo por el cual acompañar a la gente que atenderán, lo fácil es optar por lo establecido por aquello que brinda el aplauso de la mayoría; lo difícil es animar a las personas a tomar decisiones informadas y a responsabilizarse de sus actos.

Pero ojo, deben comenzar por UDS mismos pues la congruencia es indispensable ya que la Ética es un ejercicio inevitable y mucho más para profesionales de su tipo.

Es tiempo de aceptar que el Placer sexual no es ni pecaminoso, patológico o amenazante para la superviviencia de nuestra especie, por el contrario puede ser algo de lo más excelso siempre y cuando se realice con respeto, responsabilidad y de forma voluntaria.

Muchas gracias.

Bibliografía consultada

  • Krafft-Ebing Richard von. Psychopathia sexualis. Arcade Publishing. New York, 1998

  • Seoana Julio. Las culturas de la perversión. Evolución y cambio social. Documentos Córdoba 2010. Encuentros Jurídico-Psiquiátricos.

  • Szuster Daniela. ¿Sexualidad normal/sexualidad patológica? Análisis de la concepción de sexualidad dicotómica del psicoanalista Otto Kernberg. Revista de Ciencias Sociales. 126-127. 2009-2010.

  • Weeks Jeffrey. Sexualidad. Editorial Paidós (Género y sexualidad). México, 1998

 

 

 

Atiendo problemáticas relacionadas con la sexualidad y el erotismo. Tengo más de 30 años de experiencia brindando terapia sexual. También doy conferencias, cursos o talleres sobre: sexualidad, erotismo, disfunciones sexuales, masculinidad, paternidad, prevención de la violencia y otros temas.

Endocrinología de la Respuesta Sexual. Género y sexualidad

NOTA: Esta conferencia la impartí hace cerca de diez años de modo que muchas cosas han cambiado te invito a que la revises y me mandes tus comentarios, ya escribí los míos y los puse entre paréntesis.

Desde hace algunos años se acepta que sexo es un término exclusivamente biológico referente a las características físicas diferenciadoras entre machos y hembras; en nuestra caso sería entre hombres y mujeres

Antes de la aparición de nuestra especie, el sexo ya existía y vale la pena enfatizar que para entonces, la vida, tenía miles de millones de años. En términos llanos podemos afirmar que el sexo es una estrategia para incrementar la variedad de los seres vivos.

Paralelamente a la evolución del ser humano la sexualidad se ha ido construyendo hasta constituirse en lo que actualmente conocemos; Mazín y Corona, sexólogos mexicanos;  la definen como: “… la vivencia subjetiva, dentro de un contexto sociocultural concreto del cuerpo sexuado. Es parte integral de la vida humana y eje del desarrollo. Se articula a través del potencial reproductivo de los seres humanos, de las relaciones afectivas y la capacidad erótica, enmarcada siempre dentro de las relaciones de género”.

&& 2 && Unos cuantos

Antes de entrar en materia vale la pena mencionar que resultan incontables las quejas en torno a que el gremio médico se apropió del estudio de la sexualidad; el análisis de los primeros escritos sobre la Sexualogía evidencia que fueron estos profesionales los únicos decididos a incursionar por un terreno, catalogado siempre, como privado e íntimo. La obra que marca el arranque de esta disciplina fue escrita en 1886 por el médico alemán: Richard von Krafft Ebing (1840-1902) y la tituló Psicopatía sexual.

Magnus Hirschfeld (1868-1935), otro médico alemán, no sólo creó el primer Instituto para el Estudio del Sexo en 1919 en Berlín sino que también publicó numerosos libros y realizó intensas campañas para tratar de erradicar las leyes existentes contra la homosexualidad, tanto en Alemania, como en otras naciones.

Iwan Bloch (1872-1922), médico alemán, considerado por muchos como el padre de la Sexualogía por sus notables contribuciones al desarrollo de esta disciplina; afirmaba que las conductas descritas como aberrantes existían o habían sido realizadas en otros espacios y en otras épocas, motivo por el cual invitaba a leer más, para enterarse de lo que ocurría en otras partes del planeta.

Sigmund Freud (1856-1939), fue uno de los hombres que más influyeron para que la ciencia se animara a incursionar por el ámbito de la sexualidad. Puede uno estar o no de acuerdo con sus propuestas pero es innegable que a partir de su basta obra los cimientos del conservadurismo sufrieron graves cuarteaduras.

Herny Havellock Ellis (1859-1939), inglés de nacimiento, decidió estudiar Medicina convencido de que así la gente daría más crédito a sus afirmaciones, en torno a lo que había observado en Australia y en el mismo Reino Unido.

Wilhelm Reich (1897-1957), médico alemán exploró ámbitos que ahora ubicamos como respuesta sexual; también sobre la juventud; aspectos sociales de la sexualidad y caracterología.

William H. Masters (1915-) (falleció el 16 de febrero del 2001), el creador de la Terapia sexual es un ginecólgo estadunidense. Y la lista podría continuar pero a partir de esas primeras publicaciones y de la apertura de algunos de los pioneros antes mencionados,  profesionales de otras disciplinas sumaron esfuerzos para analizar el fenómeno desde diversas perspectivas, con ello, los conocimientos no sólo crecieron en número sino también en calidad.

La Antropología, Psicología, Sociología, Pedagogía y la nueva ciencia de la Etología fueron las que contribuyeron con más estudios en los inicios de la Sexualogía.

La Etología ciencia cuyo nacimiento se atribuye a Konrad Lorenz (1903-1989), proporciona innumerables ejemplos de comportamientos que al ocurrir también en humanos, nos tientan a creer en una herencia filogenética. Sin embargo, al analizar con más cuidado los relatos podemos reconocer, la existencia de ciertos parecidos en la forma, pero más diferencias de fondo, en vista de que en otras especies, sobre todo de primates hacia abajo, las conductas son más constantes, esto es, resultan estereotipadas o dicho de otra forma, su comportamiento es igual para los individuos de una misma especie.

Entre los irracionales pero, sobretodo, entre los mamíferos la cópula acontece durante los periodos denominados como: estro, brama o celo. A medida que el nivel estrogénico aumenta, la hembra se hace más atractiva para el macho y estará más dispuesta para aparearse. En casos extremos como en el conejo de Indias y la chinchilla, el orifico vaginal permanece completamente cerrado por una membrana epiteleal, excepto durante el estro. Un caso más cercano a nosotros es el de las gatas, las cuales pueden permanecer en celo varios días, si no han sido montadas, pero si ocurre la cópula en menos de doce horas dejarán  de ser receptivas, lo mismo acontece con: la musaraña, el puerco espín y la foca de Alaska.

A medida que se asciende en la escala filogenética, (se nota que consideraba a los humanos como el acmé de la Evolución) la conducta copulatoria está menos sujeta al control hormonal.  Esto comienza a observarse entre los grandes monos en los cuales la cópula puede obedecer a cuestiones jerárquicas, para disminuir el estrés o para evitar agresiones.

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El gorila usa su impresionante complexión para competir con otros machos y garantizarse la convivencia con un grupo de hembras pero no se piense que tiene su harém; en realidad se trata de un animal poco “sexy” (Años después me enteraría que algunos gorilas de Espalda plateada cuidan con celo al conjunto de hembras y crías que viven con él). Para su talla el pene y los testículos resultan muy pequeños; las hembras pasan gran parte de su vida adulta en una lactancia anovulatoria, motivo por el cual, el macho no se muestra muy interesado en ellas. Sólo cuando una hembra entra en celo buscará al macho para copular.

El orangután suele vivir aislado, quizás por la escasez de alimentos pero en cuanto se topa con una hembra copulará con ella, independientemente de si está en celo o no. (Por ello abundan quienes afirman que estos animales practican la violación). Ellas también amantan a sus crías durante varios años con los consecuentes ciclos anovulatorios pero tan pronto ovulan, buscan al macho con singular vehemencia.

Al vivir mezclados chimpancés machos y hembras los encuentros sexuales pueden ocurrir en cualquier momento y con cualquier miembro del grupo, pero algunos investigadores mencionan que en coincidencia con la ovulación, la hembra puede apartarse con un macho en particular para aparearse y posiblemente tener descendencia.

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Mención aparte merecen los chimpancés enanos o bonobos entre los cuales los problemas suelen resolverse por medio de contactos físicos que pueden llegar incluso a la cópula con independencia del sexo de los protagonistas.

Masters y Johnson propusieron la curva de la Respuesta Sexual para explicar los cambios acontecidos en el cuerpo de hombres y mujeres durante una actividad erótica sexual. La curva diseñada por ellos es tetrafásica a diferencia de la usada por Helen S. Kaplan (1929-1925) quien propuso una de sólo tres fases en la que incluyó al deseo, el cual pasó inadvertido para los anteriores investigadores. (Incluso Robert C. Kolodny discípulo y colaborador de Masters y Johnson llegó a mencionar que no la contemplaban dada su imposibilidad para medirla).

Entre los seres humanos, a diferencia del resto de los animales, las cosas han cambiado en forma sustancial, los encuentros sexuales se llevan a cabo por multitud de razones entre las cuales la reproducción no ocupa los primeros sitios. Entrando en materia podemos afirmar que el sustrato biológico es importante, pero no más que la influencia del medio donde cada individuo se ha desarrollado.

Masters y Johnson, lo mismo que Kaplan, LoPiccolo y Meyer entre otros, enfatizaron que la hormona más importante en torno a la respuesta sexual es la testosterona, en vista de que se relaciona en forma directa con el deseo. Cuando las cifras de esta sustancia son menores a las esperadas para la persona en cuestión, se observaban trastornos del deseo. Alteraciones de otras hormonas pueden afectar el desempeño sexual en vista de que interfieren con la producción o acción de la testosterona. No obstante, vale la pena señalar que cuando los niveles estrogénicos descienden como sucede en el climaterio, los cambios en los genitales pueden ser de tal magnitud que afecten la respuesta sexual. (Y su repercusión en otros aparatos o sistemas siendo algo de lo más importante lo que acontece en el ámbito psicológico). Efectos como el acartonamiento vaginal y la disminución de la lubricación vaginal pueden explicar la dispareunia, la evitación coital y la consecuente pérdida del deseo señalado por autores como: Sarrel (1990) y Peralta (1998).

Como es bien conocido disminuciones importantes de testosterona en el varón pueden afectar, no sólo el deseo, sino también la erección, la eyaculación e incluso hasta la capacidad de fantasear.

Mucho tiempo antes que en 1966 Masters y Johnson publicaran su obra, un gran número de profesionales de la salud tanto física como mental consideraban que las hormonas eran la parte nodular de las relaciones sexuales, sin embargo, de acuerdo a lo antes expuesto vemos que las cosas no son tan simples entre los humanos. A la herencia biológica hemos de agregar la cultural, la mezcla produce individuos irrepetibles capaces de enfrentar de diferentes maneras las situaciones. El sustrato biológico nos provee de potencialidades, las cuales a su vez flexibilizan nuestro comportamiento.

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El peso de lo cultural se manifiesta al revisar la historia de diferentes religiones. En unas la sexualidad fue una especie de camino para transitar hacia la perfección y en otras se le ha considerado como algo pecaminoso y vergonzante. En aquellas culturas donde lo erótico era aceptado se animaba a los individuos a buscar el placer, en contraste, aquellas donde se pensaba lo contrario, se satanizaba lo erótico y se aceptaba, a regañadientes, el tener relaciones pero sólo para reproducirse. Es evidente que en sociedades como la nuestra predominan las religiones que limitan el ejercicio erótico, pero lo peculiar es que se reprime más a unas que a otros. Vale la enfatizar que no sólo las religiones limitan la sexualidad, el control también se ejerce desde otras instancias y eso es algo que exige estar conscientes de nuestras actitudes. El gremio médico tiene mucho prestigio y ascendiente sobre el público en general, por ello mismo nuestras batas han de conservarse blancas y no debemos pintarlas de negro, es decir, hablemos de cuestiones científicas animando a quienes nos escuchan a pensar y decidir por sí mismos, es decir, que se hagan responsables de sus actos; dejemos que sean otros los que se dediquen a señalar lo que es bueno y malo. Cuanta razón tiene Federico Reyes Heroles al sentenciar: “Dogma que sólo tiene una condición a cambio de todas sus ventajas: la intolerancia”.

Sería por demás interesante que cada asistente anotara: ¿para qué tengo relaciones coitales? seguramente serían innumerables los motivos y conste que la pregunta no es ¿por qué? Posiblemente se repetirá con frecuencia un término que espanta mucho a los grupos conservadores y al cual han desprestigiado de múltiples maneras, la palabra en cuestión es… placer. Si la reproducción no es el principal motor que nos lleva a la cópula ¿por qué la insistencia de algunos en señalar que es malo el disfrute aun con nuestra propia pareja?

Adán y Eva fueron arrojados del Paraíso porque se atrevieron a probar el fruto del árbol prohibido (del conocimiento), la metáfora es explicada en el sentido de que perdieron su inocencia pero también puede entenderse que adquirieron el poder de decidir. (¿qué se pretendía con prohibirles que probaran del Árbol del conocimiento?). Para algunas personas, muy religiosas, el destino existe y sólo debemos seguir un guión escrito desde antes de que el tiempo fuera tiempo. Algo parecido ocurre con los defensores de la Sociobiología al afirmar que en nuestros genes, además de los rasgos físicos también codifican el comportamiento.

Añejas y modernas propuestas se amalgaman para pretender negarnos nuestro derecho a negarnos. Bertold Bretch sentenció hace años “Prohibido prohibir”. Si hubiésemos escrito los motivos por los cuales tenemos relaciones sexuales, lo más seguro es que pocas personas pondrían en primera instancia el deseo de reproducirse y serían muchas las que habrían escrito la palabra temida (PLACER). Como especie hemos cambiado el entorno, a veces con resultados trágicos, pero también hemos realizado obras conmovedoras. Encajan a la perfección las palabras de Graciela Hierro cuando dice: “… algunos hombres y algunas mujeres avizoran el principio del placer como la finalidad de la vida humana”.

Así como tenemos un componente biológico que no podemos, ni debemos soslayar, también contamos con un sustrato cultural, específico para el lugar donde hemos crecido, donde hemos sido educados y por tanto formados (No olvidemos que las sociedades nos crían y nos crean). 

Que hombres y mujeres percibimos de forma diferente el mundo nadie lo duda aunque también es cierto que la perspectiva se altera de acuerdo a la clase social, el grado de escolaridad, el estado civil, la religión o la nacionalidad, por citar sólo unos cuantos factores. Pero en todas partes se observa que los hombres detentan el poder por encima de las mujeres. De nueva cuenta Graciela Hierro nos invita a reflexionar cuando afirma: “El género es un sistema de jerarquías sociales, una desigualdad de poder impuesta sobre el sexo. Constituye la sexualización del poder.” 

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En sociedades donde se considera que la mujer alcanzará su acmé al ser madre, el climaterio es tomado como el lapso durante el cual se despide de los papeles estelares para conformarse con los secundarios; muchas se sienten acabadas igual que sus posibilidades de procreación. Pareciera que el único que les considera atractivas se apellida Arjona. Al varón también pueden pesarle los años y quejarse de la pérdida de la inmediatez; eso duele porque todo el tiempo se le ha dicho que debe responder (Ipso facto) ante cualquier estímulo. De nueva cuenta ambos son aplastados por las enseñanzas recibidas, las cuales en forma tácita o directa advierten que cualquier actividad erótica ha de ser contemplada como preámbulo del coito y por tanto carece de valor en sí misma. Erróneamente se plantea que el placer sólo se alcanza a través del coito, para lo cual se requiere un pene erecto y una vagina lubricada.

En un mundo machista como el nuestro castrar a la mujer climatérica puede ser una especie de defensa en vista de que el equilibrio estrógenos, progesterona/ testosterona se ha roto y cuando menos, desde un punto de vista teórico, su deseo aumentaría frente a un varón que también tiene menores niveles androgénicos. Conste que esto es sólo una elucubración.

La respuesta sexual requiere de adecuados niveles hormonales para funcionar bien en el plano reproductivo pero debe quedar claro que también podemos recurrir a nuevas estrategias si lo que pretendemos es brindar y recibir placer. El erotismo es una característica exclusiva de la humanidad, su uso constante por mutuo acuerdo, con el fin de incrementar el placer, nos permitirá acceder a niveles de comunicación insospechados.

La gente relaciona, en automático, uniformes blancos con dolor o enfermedad, incluso durante mucho tiempo se amenazó a las criaturas con llevarlas al doctor si no comía o se negaba a ir a la escuela. Hoy que la tolerancia se observa con mayor frecuencia, salvo en los informes presidenciales; hoy que ya existe una ley en contra de la violencia familiar pese a que muchos legisladores se opusieron; hoy que hablamos de democracia e incluso sopesamos la posibilidad de permitirle la entrada a nuestros hogares, puede ser factible que también desde nuestros consultorios enseñemos a la gente que tienen derecho a ejercer su potencial erótico con responsabilidad y con el fin de obtener placer cuando menos hasta que mueran.

Muchas gracias.

Bibliografía:

  • Aldana, A.; Bronstein, E.; Corona, A.; Corona, E.; Delfín, F.; García Bravo, M.; Rautemberg, E; Rosas, F.; Rubio, E. Hablemos de salud sexual. Editado por Organización Panamericana de la Salud (OPS) y Asociación Mexicana de Educación Sexual (AMES) México, 1997.
  • Bancroft, John. Human Sexuality and its problems. Churchill Livingstone. Singapore, 1983.
  • Beach, F.A. y Ford, C.S. Conducta sexual. Editorial Fontanella. Barcelona 1978.
  • Beach, A. Frank. Sexo y conducta. Editorial Siglo XXI. México 1975.
  • Hierro, Graciela. Género y empoderamiento, en: Memorias del Primer Coloquio Internacional de Posgrado Investigación y Educación Continua. La humanidad frente al tercer milenio, temores y retos. Universidad Intercontinental. México, 1999.
  • Kaplan, Helen,S. La nueva terapia sexual. Tomo 1. Alianza Editorial. España, 1978.
  • Masters, W.H.; Johnson, V.E. y Kolodny, R.C. Tratado de Medicina Sexual. Edición Revolucionaria. Cuba, 1985.
  • Peralta, Sánchez, Antonio. Menopausia y sexualidad. Archivos Hispanoamericanos de Sexología. Vo. IV Núm. 1. México, 1998.  Pág. 97-121.
  • Reyes, H. Federico. Conocer y decidir. Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América. México, 1998.

Atiendo problemáticas relacionadas con la sexualidad y el erotismo. Tengo más de 30 años de experiencia brindando terapia sexual. También doy conferencias, cursos o talleres sobre: sexualidad, erotismo, disfunciones sexuales, masculinidad, paternidad, prevención de la violencia y otros temas.

Algo sexual

Consciente de que el presente título puede prestarse a múltiples interpretaciones, lo elegí para dar una conferencia el 1 de octubre en Morelia, Mch. en el marco del XVI Congreso Internacional de Algología. Como me agrada crear expectativas jugué un poco con las palabras y adecué el prefijo Algos (dolor) para combinarlo con el término sexual; mi objetivo era señalar que incluso las personas que padecen dolor crónico conservan el erotismo y se benefician de un trato afectuoso. Igualmente traté de enfatizar que tanto el erotismo como la sexualidad no, necesariamente, incluyen el coito.

Cuando me hicieron la invitación para participar acepté de inmediato pues era una oportunidad para entrar en contacto con otro tipo de especialistas que por cierto trabajan con una gran cantidad de gente ya que 28.5 de millones de mexicanos padecen dolor crónico. (1)

Convencido de que todo mundo habla de cualquier tema pero, a la hora de explicar los significados la gente recula, acudí al Diccionario de la Real Academia Española donde dice lo siguiente respecto a dolor:

1.m Sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior.

2.m Sentimiento de pena y congoja.

En cambio la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor dice: Experiencia sensorial y emocional desagradable con daño tisular o potencial o descrito en términos de dicho daño. (2)

Armado con esto me puse a buscar artículos acerca del dolor crónico y la sexualidad o el erotismo sólo para toparme conque muy poco se ha escrito al respecto, eso en vez de vez de desilusionarme me animo para continuar porque pensé: capaz que la charla puede sensibilizar a alguien en ese ámbito.

Querámoslo o no puede parecer una verdadera irreverencia que en un Congreso sobre dolor se hable sobre el tema sexual pues se le relaciona con infinidad de situaciones entre las que destacan: diversión, placer, picardía, amor y hasta tiene un aspecto sórdido en cambio el dolor, es considerado algo muy serio y me atrevería a decir que en ocasiones hasta encomiable pues durante mucho tiempo se apreciaba a quien lo soportaba con estoicismo.

Allá por 1886 el Dr. Richard von Krafft-Ebing (1840-1902) publicó su libro Psicopatía sexual que según el autor de este escrito marca el inicio de la Sexología, pues bien ese psiquiatra forense fue el creador de dos conceptos por demás interesantes: Sadismo, después de leer algunas obras de Donatien Alphonse François de Sade (1740-1814), mejor conocido como El marqués de Sade; se dice que este personaje pasó más de la mitad de su vida en prisión, incluso estuvo recluido en la Bastilla. Prolífico escritor y pensador del cual se desconoce, por lo general, su faceta revolucionaria y anticlerical. Las siguientes palabras lo pintan de cuerpo entero y me parece que por desgracia, siguen vigentes:

La ley sólo existe para los pobres; los ricos y los poderosos la desobedecen cuando quieren, y lo hacen sin recibir castigo porque no hay juez en el mundo que no pueda comprarse por dinero.

Vale la pena que la próxima vez que lo lea ponga atención en estos menesteres porque según Xaby Lizarraga: al Marqués de Sade le quedó chica la revolución francesa. Krafft-Ebing, también habló de Masoquismo término relacionado con Leopold von Sacher Masoch (1836-1895) autor de: Venus con abrigo de pieles. Pero ni el sadismo ni el masoquismo vienen al caso pues en ambas circunstancias, el placer sexual se relaciona, necesariamente, con estímulos dolorosos, además la gente que interviene en esas prácticas lo hace de forma voluntaria; en cambio a las personas con dolor crónico no es eso lo que sucede.

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La mayoría de las investigaciones coinciden en que, el dolor y la enfermedad crónica afectan negativamente tanto las relaciones como la satisfacción sexual de los pacientes y de sus parejas. Esto significa que a causa del dolor crónico, la expresión sexual puede distorsionarse, inhibirse, sublimarse o alienarse incluso hace que algunas  personas se tornen exigentes o temerosas. La idea de que la actividad sexual causa, precipita o agrava el dolor, mueve al individuo a mostrarse reluctante a participar pues la ansiedad y la depresión suelen alterar la función sexual.

Debe quedar bien claro que el deseo y la necesidad sexual no desaparecen por el dolor, aunque resulte difícil de entender y de aceptar, la sexualidad no desaparece cuando el dolor golpea, sólo se posterga y es que aun en las situaciones más extremas es posible expresar la sexualidad, por supuesto de alguna manera distinta a la que acostumbramos  y no debe perderse de vista que aparte de ser una necesidad es un derecho inherente e inalienable de los seres humanos.

Muchas enfermedades y procedimientos quirúrgicos pueden ocasionar dificultades sexuales y entre las que tienen efectos más devastadores se cuentan las enfermedades del sistema neuromuscular; cualquier discapacidad del sistema nervioso o pérdida de los movimientos musculoesqueléticos, como en la esclerosis múltiple, distrofia muscular o artritis puede involucrar alguna disfunción sexual.

Quienes padecen dolor crónico son portadores de miedos entre los que destacan:

  • Ser menos atractivos,
  • a tener dolor durante el encuentro sexual; su pareja teme causarlo,
  • a fracasar,
  • a que cualquier caricia deba terminar en una cópula,
  • a no tener una respuesta inmediata a los estímulos eróticos,
  • y en el supuesto de una cópula a ser incapaz de alcanzar el orgasmo.
  • Para vivir de una manera más armónica cuando se padece dolor crónico pueden resultar útiles las siguientes sugerencias:

Aceptar el dolor, suena tonto pero con frecuencia la persona lo niega, no se atiende y por tanto la gravedad se hace mayor; esto suele suceder con más frecuencia en los varones,

  • compartir sentimientos con la pareja, sobretodo, por parte de ambos,
  • analizar ¿qué cambió, desde el punto de vista erótico-sexual a raíz del dolor?,
  • qué requiere cada miembro de la pareja en el ámbito del erotismo; con frecuencia la gente se crea expectativas, no realistas, en relación con la otra persona,
  • explorar otras formas de expresión sexoeróticas.
Estatuas de José Sacal
Estatuas de José Sacal

Los profesionales de la terapia sexual conocen que el dolor durante la actividad coital es bastante frecuente, por ejemplo, Graziottin encontró Dispareunia en 10 a 15% de mujeres jóvenes y en 33% de menopáusicas. (3) Pero algo que sigue vigente es que los varones se quejan menos de dolores durante la cópula, sin que ello implique  su inexistencia; a los raquíticos reportes debemos agregar unas cuantas investigaciones al respecto.

El tema de la sexualidad pareciera estar vedado para estas personas pues, lo mismo que la mayoría de la gente pocas veces se atreven a solicitar la ayuda del profesional de la salud: Si le comento que se me antoja puede pensar que no me duele tanto. Como la mayoría de las personas consideran que Dolor mata sexualidad, se resignan a vivir en la abstinencia. Por otra parte siempre está vigente la interrogante de ¿a quién le pregunto? A lo antes mencionado debe agregarse que pocas son las escuelas o facultades de Medicina que incluyen el tema de la sexualidad o la Sexología en su currícula y por ello el médico, en términos generales tampoco se atreve a incursionar por los ámbitos del erotismo; suelen temer que se consuma mucho tiempo si se aborda el tema o que el paciente pueda ofenderse. Todo lo anterior se erige como una barrera infranqueable.

En varias ocasiones he manifestado que vivimos en una época y en una sociedad que se caracterizan por ser hipergenitalizadas y orgasmomaniácas por ello concuerdo con la sexóloga Esther Corona en que padecemos la: Mecánica copular. El coito pero sobretodo, la penetración y el orgasmo se convierten en una obsesión a los cuales debe llegarse a cualquier precio; parafraseando a Vince Lombardi, aquel gran entrenador de futbol americano, la gente parece decir y vivir: El coito no es importante, es lo único, borrando de golpe y porrazo otras opciones a la consecución del placer como puede ser la Masturbación o para que no se estremezcan las buenas conciencias: el Autoerotismo, y por supuesto El faje. En las penumbras, las almas piadosas y pudibundas pueden susurrar: Cómo se atreven a insinuar que el paciente con dolor crónico piense en algún momento en lo sexual, imposible imaginar que quiera y menos aun se atreva a profanar su cuerpo. Pero la realidad entabla singulares batallas contra nuestros prejuicios y como señala la sexóloga escandinava Tarja Sandberg: El placer sexual es un analgésico que levanta el ánimo y la sensación de satisfacción general. (4) Basta y sobre con evocar las sensaciones consecutivas a un encuentro sexual satisfactorio; quienes alcanzan el orgasmo difícilmente logran describirlo, pero algunas personas sobretodo mujeres, cuando la experiencia resultó plena de afecto, respeto, cuidado, atenciones, pasión e inventiva suelen decir que resultó muy agradable pese a no alcanzar el clímax; insisto con los varones suele no suceder eso porque estamos convencidos de que es indispensable eyacular: Si no lo logro puedo enfermarme y tú vas a ser la culpable, así que ayúdame a lograrlo.

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Es indudable que la información realista, respetuosa y actualizada permitirá al paciente y a su pareja hallar respuestas a infinidad de cuestionamientos que a veces no se comparten ni entre ellos mismos, estoy parcialmente de acuerdo con, Schover el al: … entre 80 y 90% de los pacientes se benefician con un breve consejo sexual y no necesitan de una consulta especializada (5). Como se comentó renglones antes no todos los profesionales de la salud están embebidos en el tema, habrá algunos que por diferentes motivos no quieran abordarlo y habrá que respetar esa situación pero lo ideal sería que en ese caso canalizara a sus pacientes con un terapeuta sexual para que las asesorara.

Sin embargo, debemos ser muy cuidadosos y tomar en cuenta lo dicho por Grau Abalo et al: La función terapéutica no es hacer labor proselitista o predicar, sino sugerir alternativas (6). Tenemos derecho a practicar nuestras creencias religiosas pero, es preferible y muy aconsejable mantenerlas al margen para de ese modo brindar el mejor de los servicios a quienes nos consultan; si alguien cree que un enfermo debe abstenerse de la práctica sexual por el sólo hecho de tener un padecimiento está cometiendo un error aunque ello no niega la existencia de situaciones concretas como Placenta previa, en que la cópula está prohibida.

El profesional de la salud aunque no sea un sexólogo puede evaluar el erotismo de sus pacientes poniendo en práctica los siguientes pasos:

  • Abrir el tema en el consultorio,
  • mantener una postura respetuosa,
  • evaluar la relación de pareja y averiguar cómo, el paciente, califica su vivencia sexual,
  • analizar cómo el dolor ha afectado el erotismo; tomar en cuenta que en ocasiones se descubren ganancias secundarias, por ejemplo el esposo que no toca a su esposa para no molestarla pero que en realidad padece disfunción eréctil,
  • analizar efectos secundarios del tratamiento,
  • explorar con la pareja posibles formas de expresión erótica distintas a la cópula,
  • animarlos a que avisen a la pareja acerca de cualquier incomodidad pues, no se trata de comportarse como mártires,
  • señalarles que pueden usar lubricantes, solubles en agua cuando sea necesario,
  • enfatizar que las caricias siempre serán bienvenidas.

Por cierto, resulta dramático que la posición sexual más frecuente, entre los heterosexuales, causa enormes dificultades cuando se padece dolor crónico por causas neuromusculares; si bien, cuando el hombre está encima de su pareja existe una buena comunicación tanto verbal como visual, resulta difícil para la mujer abducir y rotar las caderas para la posición en decúbito supino, mejor conocida como la del Misionero. En cambio en las posturas laterales, con penetración a vagina desde la parte posterior, resultan menos forzadas y por tanto disminuyen el miedo de la pareja a ocasionar dolor.

Los tranquilizantes mayores, los relajantes musculares y los narcóticos han formado parte tradicional del tratamiento del dolor pero la disminución del apetito sexual y la potencia son efectos colaterales comunes; motivo por el cual resulta indispensable informar a los pacientes al respecto y auxiliarlos para que sincronicen sus dosis, es decir, que procuren el encuentro erótico cuando el efecto analgésico esté en su apogeo.

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A manera de corolario:

  • La sexualidad y el erotismo son inherentes a todos los seres humanos, 
  • ambas características nos acompañan a lo largo de nuestras vidas,
  • el dolor crónico más que eliminarlas las modifica y pueden disfrutarse con tratamientos adecuados,
  • el encuentro erótico no forzosamente debe terminar en coito y tampoco es indispensable alcanzar el orgasmo, lo que sí es ideal es que ambas personas disfruten,
  • el autoerotismo es una opción que siempre está al alcance de la mano,
  • por más grave que esté el paciente, por más intenso que sea el dolor, el saberse amado y deseado aumentan tanto su autoestima como su calidad de vida,
  • según el Dr. Benjamín Domínguez Trejo, los moduladores psicológicos que más funcionan contra la adversidad son: apoyo social como amigos, vecinos, parientes, mascotas, psicólogos, médicos, libros de autoayuda. (1). 

Yo agregaría que la cercanía, el afecto y el amor también contribuyen con un granito (qué va, con un puñado) de arena a que esa persona viva no sólo de forma más placentera sino también más digna.

 

Bibliografía:

  1. Boletín UNAM-DGCS-581. Hasta 60% de alivio al dolor crónico, con elementos psicológicos. Ciudad Universitaria septiembre 30 del 2010.
  2. Dagnino S. Jorge. Definiciones y clasificaciones del dolor.  Boletín de la Escuela de Medicina. Vol. 23 No. 3. 1994. http://escuela.med.puc.cl/publ/boletin/dolor/Definiciones.html
  3. Graziottin A. Clinical Approach to Dyspareunia. Journal of Sex Marital Therapy.  2001;27:607-613
  4. Love-ly sexuality. Living with MSD. Nesletter of the  Allied Health Professionales in Rheumatology. Volum 9 No. 2. 2008.
  5. Schover LR et al. Psycholigical aspects of pacientes with cancer.: Sexual problems in patients with cancer. En_ Clinical Oncology: A multidisciplinary approach. 2ed. New York. American Cancer Society.1989:383-418
  6. Grau Abalo JA et al. La sexualidad en pacientes con cáncer: Algunas consideraciones sobre su evaluación y tratamiento. Revista Cubana de Oncología. 1999;15(1):49-65

 

Atiendo problemáticas relacionadas con la sexualidad y el erotismo. Tengo más de 30 años de experiencia brindando terapia sexual. También doy conferencias, cursos o talleres sobre: sexualidad, erotismo, disfunciones sexuales, masculinidad, paternidad, prevención de la violencia y otros temas.