Archivos mensuales: marzo 2011

La Magdalena

El último tabú del cristianismo. El secreto mejor guardado por la iglesia: las relaciones entre Jesús y María Magdalena.

Juan Arias.

Ed. Punto de Lectura. España, 2006.

Libro de 239 páginas en el que el autor pretende demostrar que autoridades masculinas, desde hace siglos han desprestigiado a una mujer quizá por haber sido la persona más cercana a Jesús, tanto en lo intelectual como en lo afectivo; señala que la Iglesia oficial siempre tuvo miedo del personaje;  es muy factible que por tal razón se le asignara el papel de prostituta cuando en realidad pudo tratarse de una mujer inteligente, segura de si misma y con recursos, algo que por cierto era, extremadamente, raro en aquel ambiente patriarcal. El autor afirma que un grupo de mujeres eran algo así como las patrocinadoras o al menos las que hacían menos difícil la labor de Jesús y sus discípulos ya que los acompañaban a todas partes. La iglesia ha tenido que reconsiderar y ahora la consideran como apóstol y testiga de la Resurrección, que dada la importancia del hecho debiera considerarse como la apóstol de los apóstoles.

Arias enfatiza que María Magdalena pertenecía a una corriente gnóstica y señala: Los gnósticos proclamaban, desde sus principios, una teología basada en la búsqueda de Dios dentro de la conciencia personal y no tanto como elemento exterior al hombre (69). Le concede una gran importancia a los Manuscritos de Nag Hammadi hallados allá por 1945 y que contienen 52 escritos gnósticos.

Revisa varios evangelios apócrifos aparte de los cuatro más famosos, entre los que destacan los de Tomás, Felipe y María Magdalena.

La señala como una mujer apasionada y valiente, la única de todos los apóstoles que fue a la tumba y no se escondió de las autoridades.

Lanza la hipótesis de que las bodas de Canaán habrían sido entre Jesús y María Magdalena, argumenta que Jesús era seguidor de las leyes y que lo más normal era que los hombres no sólo se casaran sino que también tuvieran descendencia; aunque dice que lo más probable es que esa unión hubiese sido diferente porque Jesús Era un provocador religioso y social, anunciador de nuevos tiempos (203).

Revisa algunas de hipótesis en torno a dónde partió  y terminó María Magdalena pero no aclara el asunto.  

El tema resulta muy interesante y existen varios libros al respecto, sin embargo, Arias recurre a las repeticiones para tratar de darle solidez a sus argumentaciones y eso hace que el texto canse. No obstante, su lectura invita a seguir investigando.

 

Atiendo problemáticas relacionadas con la sexualidad y el erotismo. Tengo más de 30 años de experiencia brindando terapia sexual. También doy conferencias, cursos o talleres sobre: sexualidad, erotismo, disfunciones sexuales, masculinidad, paternidad, prevención de la violencia y otros temas.

Epilepsia y sexualidad

Mundo moderno

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Vivimos en el siglo XXI y mucho de lo que se ha conseguido resulta a veces difícil de creer, podemos comunicarnos hasta los lugares más recónditos en cosa de segundos; la producción de alimentos se ha modernizado a tal grado que las cosechas son enormes; se ha conseguido la cura de enfermedades que antaño eran mortales por necesidad y varias de ellas son cosa del pasado pues se han establecido estrategias para su prevención, pero pese a todo, no podemos cantar victoria. Las desigualdades aun persisten, millones de personas padecen hambrunas; el cambio climático del que muchos dudan causa estragos por doquier; las guerras continúan en diversos territorios y la violencia sigue haciendo acto de presencia a diferentes niveles. En esta época donde, pese a que la comunicación ha llegado a sus máximos niveles,  el analfabetismo alcanza cifras vergonzantes, pero quizá algo de lo más estremecedor es, que tanto la ignorancia como los prejuicios siguen presentes cobrando víctimas y causando mucho daño.

Uno de los ejemplos más palpables es el que a continuación se describe.

Ni duda cabe que el desconocimiento acerca de su origen y sobre cómo tratarla produjeron miedo, la única explicación fue considerar a quienes la padecían como intermediarios en el diálogo con las deidades, por ello, durante muchos siglos, en numerosas sociedades entre las que destacan la griega y la romana, la epilepsia fue considerada como una Enfermedad sagrada hasta que en los Tratados hipocráticos (escritos por Hipócrates (460 a 370 AC)y varios de sus discípulos) se intentó combatir esa denominación. Se afirma en los tratados, que personas ignorantes (pero aprovechadas) del tipo de magos, purificadores, charlatanes y embaucadores (pueden ver descendientes de ellos en la TV anunciando productos milagrosos; se les da más crédito si tienen acento extranjero), quienes nada conocían de su origen al resultarles imposible explicar por qué alguien de repente perdiera contacto con la realidad, tuviera movimientos incontrolables, quedara como muerto para, poco a poco recobrar el conocimiento sin recordar lo sucedido decían cosas como: sólo los dioses pueden producir esto y sin embargo con mis pociones o conjuros podré revivir a esa persona para traerla de nuevo a este mundo. Negocio redondo porque, si se curaba o al menos disminuía la sintomatología era por su sapiencia pero si no se curaba era voluntad de dios (¿dónde he oído eso?). En los tratados hipocráticos se afirma: … la causa de esta dolencia está en el cerebro lo mismo que de las demás enfermedades de mayor gravedad (1).

Personajes famosos

Dado que gradualmente dejó de ser vista como algo sagrado, el emperador romano Cayo Julio César (100-44 AC), quien tuviera amoríos con Cleopatra (69-30 AC), la última reina del antiguo Egipto y que era epiléptico, se cuidaba de que nadie lo supiera; un fiel esclavo que siempre lo acompañaba se encargaba de esconderlo y ponerlo a resguardo cuando el emperador le avisaba que tendría una de sus crisis convulsivas. Julio César fue uno de los más grandes generales, filósofo y gobernante que haya existido.

En la Edad Media, época de oscurantismo cuando el saber y los libros se ocultaron en los conventos para estar al alcance de unos cuantos(El nombre de la rosa, Umberto Eco, Editorial Lumen o la película del mismo nombre con Sean Connery brindan una buena idea de esa época), se afirmaba que las personas epilépticas estaban poseídas por el demonio, motivo por el cual se les trataba por medio de exorcismos, que por supuesto lejos de curarlas les infringían mayores daños y en ocasiones hasta la muerte.

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Juana de Arco (1412-1431), también conocida como la Doncella de Orleans, quien luchó contra los ingleses para defender a Francia y Santa Teresa de Ávila (1515-1582), quien se aseguraba podía levitar, son dos mujeres que de acuerdo con algunos neurólogos modernos, lo más probable es que hayan padecido epilepsia.

Uno de los más grandes escritores de todos los tiempos el ruso, Fiódor Mijáilovich Dostoyevsky (1821-1881) también tuvo epilepsia; el mencionar a unos cuantos personajes famosos de la historia que padecieron esta condición tiene como propósito dejar claro, que esta enfermedad no tiene porque incapacitar a quienes la padecen. En aquellas lejanas épocas, pese a que poco era lo que se podía hacer para sobrellevarla y nada para curarla, eso no les impidió destacar de manera tan importante.

Al paso del tiempo, después de muchos sinsabores, infinidad de investigaciones y adelantos tecnológicos se puede diagnosticar y tratar con más efectividad. Sin embargo, para algunas personas las cosas casi no cambiaron pues con gran frecuencia siguieron siendo maltratadas y marginadas; la realidad es que todavía hay quienes la conciben como una enfermedad vergonzante. El desconocimiento, como siempre, ha propiciado conductas agresivas hacia quienes la padecen; estas reacciones ante lo desconocido o la Otredad evidencian miedo, de ahí que sea muy acertada la frase: El conocimiento os hará libres. Quizá pueda parecer una exageración pero todavía existen quienes creen que la epilepsia es una enfermedad contagiosa.

Remedios vergonzantes

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Pero eso no es todo, hasta principios del siglo pasado muchas personas y profesionales de la salud consideraban que la masturbación excesiva (nadie se atrevió a decir cuándo comenzaba el exceso, quizás por temor a que se conociera su récord personal) era una de las principales causas de la epilepsia; allá por 1858 el Dr. Isaac Baker Brown (1811-1873), Presidente de la Sociedad Médica de Londres, decía que si bien la masturbación producía: histeria y epilepsia … bastaba quitar el órgano innombrable para remediar el asunto. En 1867 el Dr. Baker Brown, expulsado de la Sociedad de Obstetricia, un año antes había publicado un trabajo sobre 46 clitoridectomías (2). Como se advierte el horror, que toda actividad sexual no relacionada con la reproducción, causaba a los conservadores hizo, que los remedios fueran espeluznantes y se constituyen como una de las páginas más negras de la medicina: circuncisión, extirpación del clítoris y hasta la castración. Lo anterior es un ejemplo de cuan dañina puede resultar la ignorancia, si bien ya no se prescriben más aquellos procedimientos, por desgracia aun persisten prejuicios en torno a la epilepsia, es decir, opiniones firmes acerca de algo que se conoce mal o que de plano no se conoce.

Salvo muy raras excepciones, la epilepsia en si misma, no tiene porque interferir con el desempeño sexual, esto es, quien la padece puede establecer relaciones adecuadas y casarse si así lo quiere pero, resulta de fundamental importancia seguir el tratamiento farmacológico. Trátese de hombre o de mujer, si el paciente con epilepsia desea tener descendencia es indispensable dialogar con su médico tratante, para afinar o adecuar la ingesta de medicamentos. No es que no deban procrear sino que requieren tener un mayor control del embarazo que el resto de la gente.

Orgasmo y crisis epilépticas

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Entrando al terreno de lo erótico es necesario comentar que algunas personas han reportado sensaciones similares a las orgásmicas durante una crisis, aunque quizá sería más exacto señalar, que esas percepciones las experimentan con el aura, es decir, con todo aquello que identifican como previo a un ataque, y si bien es bastante más raro, también existen reportes de crisis provocadas por la actividad sexual. Liporace señala: … refieren muchos pacientes el temor de que la actividad sexual les precipite las crisis, particularmente cuando éstas se producen ligadas en cierta forma a la hiperventilación o al esfuerzo físico (3); posiblemente por lo anterior, muchas personas traten de evitar, por todos los medios, hiperventilar o realizar esfuerzos físicos considerables pues temen, que se convierta en una especie de disparador de la temida crisis epiléptica; en consecuencia existir mayor represión del erotismo.

Como sucede en muchos campos de la vida relacionados con la sexualidad humana, son muy escasas las investigaciones acerca de cómo viven tanto sexualidad, como su erotismo los pacientes con epilepsia, probablemente por ello, todavía la cantidad de las creencias sobrepasa aquello que se ha comprobado. De las escasas investigaciones efectuadas en distintos países, algunas señalan que los problemas o disfunciones sexuales más frecuentes en las personas con epilepsia son: la falta de apetito sexual y fallas tanto en la lubricación vaginal como en la erección del pene; aunque otros autores mencionan que más que falta de deseo a estos pacientes les cuesta trabajo iniciar la actividad sexual, viene a colación lo apuntado por, Luef: Hombres y mujeres, frecuentemente se quejan, si se les pregunta, de disfunciones sexuales, al parecer con  una mayor incidencia que en otras personas con enfermedades neurológicas crónicas. No obstante, las causas son multifactoriales. La baja auotestima y las oportunidades sociales limitadas interfieren con el normal desarrollo de las interacciones sexuales (4). Hace algunos años Albert Einstein, palabras más palabras menos dijo: Es más fácil destruir un átomo que un prejuicio y tuvo toda la razón porque la gente suele valerse de las creencias para actuar en vez de analizar las situaciones.

Secreto

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En una interesante investigación realizada en la India con 100 mujeres, los padres mantuvieron ocultó que su hija padecía epilepsia, pese a que los médicos advirtieron la necesidad de que el futuro cónyuge se enterara de la situación; a escondidas le daban los medicamentos y cuando ella se fue de la casa la hicieron que los guardara en diferentes tipos de recipientes. Cuando ellas comenzaron a tener crisis convulsivas surgieron los problemas, 13 fueron regresadas a sus casas, de las cuales 10 estaban embarazadas(5). Alguien podrá decir que eso sucedió en la India pero creo que nadie se atrevería a afirmar que algo similar no acontece en nuestro país.

Llama la atención que el comportamiento sexual de la mayoría de los personas con epilepsia que por cierto, es muy similar al del resto de las personas, se pasa por alto o se ignora frente a las conductas atípicas de unos cuantos pacientes, lo más terrible es que no sólo se magnifica si no que se generaliza. Esto significa que el gran público está convencido que la epilepsia es sinónimo o condicionante de conductas sexuales anómalas y hasta criminales. Muchos no sólo creen, si no que aseguran, que los epilépticos no pueden controlar su conducta sexual y por tanto resultan peligrosos cuando en realidad suele suceder lo contrario; la persona con crisis epilépticas tiende a reprimir su erotismo pues en el fondo teme que le sobrevenga un ataque. Bancroft (6) nos alerta en el sentido de que los progenitores de una criatura con epilepsia, en términos generales, tienden a sobreprotegerle, dicha conducta a la larga suele acarrearle más problemas que beneficios pues estos niños tienden a tener poca confianza en sí mismos a causa de lo cual prefieren vivir en aislamiento, y por ello desconocen las reglas del juego para interactuar en sociedad; como es fácil de entender su autoestima es muy pobre. Desde luego tendrán deseos de establecer amistades y hasta noviazgos, pero como carecen experiencia no se atreven a intentarlo. Lo mismo que el resto de los seres humanos en algún momento descubrirá las sensaciones eróticas y hasta las disfrutará, pero habrá quienes prefieran practicar la abstinencia sexual pues como consignan Masters et al: … la evitación de la actividad sexual por parte de algunos epilépticos puede representar una defensa contra la amenaza de una crisis, por el aumento de la excitabilidad neuromuscular (7); sobretodo si esas sensaciones de alguna forma se asemejan a las de una crisis convulsiva pues temen puedan resultar peligrosas y asustar a su pareja.

Para comprender de una manera más completa porque la sexualidad y el erotismo de la gente con  epilepsia se ven afectadas es necesario entender, que no se trata únicamente de una situación orgánica; intervienen muchos factores tanto fisiológicos, psicológicos como socioculturales.  De Souza et al, comentan que para el epiléptico: La epilepsia significa enfermedad y anormalidad lo cual refuerza el sentimiento de ser diferente y de depreciación (8).  Cuando alguien se siente así por supuesto que se deprime, el miedo le cubre pues siempre existirá la probabilidad de caer en la inconsciencia presa de convulsiones ¿qué efecto causará eso entre quienes le rodean, sobretodo si no le conocen o peor aun si es una probable pareja?

Lo anterior no debiera suceder si viviéramos en una sociedad igualitaria y equitativa donde el respeto a todos los seres humanos fuera una constante, sin embargo, tal parece que hay ciudadanos de primera, segunda y hasta tercera categoría.

Todavía existen grupos para los cuales el fin último de la sexualidad es la reproducción, algo que por cierto está muy fuera de la realidad pues la inmensa mayoría de las personas cuando tiene relaciones sexuales buscan:

  • placer o darlo;
  • demostrar amor,
  • compartir,
  • satisfacer su apetito sexual;
  • complacer a su pareja;
  • ganarse un billete, calificación o subir de puesto,
  • hay quienes no lo buscan pero les obligan y hay quienes
  • sólo desean cumplir pero,
  • casi nadie intenta reproducirse.

Sugerencias

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  • Aceptar que se tiene epilepsia pues significa dejar de negarlo y por tanto,
  • toma cartas en el asunto, es decir, ir al médico para seguir un tratamiento pues la epilepsia, lo mismo que otros padecimientos como la diabetes requiere de un control estricto,
  • vale la pena que la gente más cercana o en aquellos en quienes más confía sepan cuáles son la principales características de la enfermedad y qué hacer durante una crisis de modo que puedan intervenir si se requiere,
  • socializar teniendo cuidado de evitar exponerse a estímulos que puedan causar una crisis, por ejemplo, luces estroboscópicas de esas que se usan en las discotecas,
  • si se tiene pareja confiarle que padece epilepsia, que está bajo tratamiento médico y en el supuesto de que tuviera una crisis señalarle cuales son las medidas que debe adoptar,
  • las personas con epilepsia también pueden o se pueden embarazar o adquirir infecciones de transmisión sexual motivo por el cual, es muy conveniente el uso de condón o preservativo, ya sea masculino o femenino,
  • en el terreno de las caricias lo ideal es brindarlas en todo el cuerpo de la pareja, recordando que entre más lento, mejor,
  • evitar el consumo de bebidas energizantes, alcohol y las drogas ilegales.

Dado que algunos medicamentos pueden interferir o alterar la respuesta sexual es conveniente charlar con su médico al respecto pues en caso de ser así, es recomendable ajustar la dosis o incluso cambiar la prescripción. Algunos medicamentos no alteran, específicamente, la respuesta sexual pero sus efectos secundarios como la somnolencia, las náuseas o el vómito hacen que el paciente no tenga deseos de hacer el amor.

Los primeros fármacos usados para controlar esta enfermedad debían tomarse en grandes cantidades y ocasionaban un sin fin de molestias a los pacientes, es decir, sus efectos colaterales eran indeseables; con el paso del tiempo se cuenta con mejores estrategias y es por ello que se prefiere aquel que brinda los mejores resultados con el menor número de efectos indeseables y que de preferencia se tome una sola vez al día. Sin embargo, es necesario enfatizar que el paciente debe seguir, al pie de la letra las instrucciones que le brinde su médico.

La epilepsia ha dejado de ser la enfermedad que ocasionaba grandes sufrimientos tanto a pacientes como a familiares; los pacientes ya no deben sentirse marginados pues cada día se cuenta con mayores recursos para tratarla. Sin embargo, no basta con que se diagnostique y se establezca un tratamiento, resulta de fundamental importancia que el paciente y sus seres queridos, sigan estudiando para comprenderla más. Algo que ha funcionado en diversos países es el establecimiento de grupos de personas epilépticas, ahí se pueden compartir experiencias, aclarar dudas y hasta brindar espacios no sólo donde se conozcan a otras personas si no donde puedan realizar actividades que les permitan vivir de forma más agradable.

El amor no está reñido con la epilepsia, por el contrario dar y recibir afecto, incluido el relacionado con el erotismo se constituye como una de las mejores estrategias para disfrutar la vida.

Bibliografía.

  1. Tratados hipocráticos. Biblioteca Básica GREDOS. Madrid, 2000:59-66
  2. Delfín, Lara, Francisco. Sex populi. Editorial Alfil. México, 2009:202
  3. Sousa y Machorro Mario. Epilpesia y sexualidad femenina material. Revista Mexicana de Neurociencias. 2007; 8(4):375
  4. Luef Gerhard J. Epilepsy and Sexuality. British Epilepsy Association, 2007. ELSEVIER:129
  5. Nag, D. Gender and epilepsy: A Clinician’s Experience. Neurology India. 2000. Volume 48. Issue 2:99-104
  6. Bancroft John. Human Sexuality and its problems. Churchill Livingstone. Singapore, 1983:330-332. 
  7. Kolodny Robert C; Masters William H. y Johnson Virginia E. Tratado de Medicina Sexual. Edición Revolucionaria. Cuba, 1985:194.
  8. De Sousa, E.A.P., Keiralla,D.M.B., Silveira, D.C. & Guerreriro, C.A.M. Sexual Disfunction in Epilepsy. Identifying the Psychological Variables. Arquivos de Neuro-Psiquiatria. Vol. 58. No. 2. Sâo Paolo. June 2000

 

Atiendo problemáticas relacionadas con la sexualidad y el erotismo. Tengo más de 30 años de experiencia brindando terapia sexual. También doy conferencias, cursos o talleres sobre: sexualidad, erotismo, disfunciones sexuales, masculinidad, paternidad, prevención de la violencia y otros temas.